Opinión

Tareas trazadas respecto a los huracanes por el CRD al país

La Comisión Ciencia y Tecnología del CRD, estudiosa de estos fenómenos naturales, recomienda al gobierno, a los ayuntamientos y a los ciudadanos en general, para que ya iniciada la temporada de huracanes, que comenzó el primero de junio y que termina el treinta de noviembre, se proceda como medida preventiva en lo inmediato

Por Odonel Gómez Rojas

Ha sido un objetivo prioritario del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), elevar los niveles de concientización de la población nacional y de nuestras autoridades, en relación a que si cierto es que nuestra isla al estar colocada en la frontera entre el Mar Caribe y el océano Atlántico, se encuentra en la misma ruta del sol, pero también, en la de las más grandes y poderosas fuerzas de la naturaleza, como son las tormentas eléctricas, los terremotos y los huracanes, las cuales, pese haber ayudado a dar forma a nuestra topografía, convirtiéndonos en uno de los lugares más hermosos del planeta, nos ubican en una posición geográfica de sumo peligro para nuestras vidas, como para los bienes del Estado y de las familias.

Realidad la cual le motiva recordar por nueva vez, que durante la temporada de junio a noviembre de este año, estaremos en las trayectorias de los huracanes, especialmente los que se forman en la costa oeste de África y se mueven por el Atlántico hacia la costa este de Estados Unidos, lo que nos obliga asumir acciones preventivas desde este momento, antes de que se anuncie que seremos impactados por uno de estos fenómenos atmosféricos.

Al efecto, pondera como un deber ineludible a cargo de la población del país, así como también, de la autoridades municipales y nacionales, tomar en cuenta, que el huracán es un fenómeno físico formado por vientos que se desplazan a alta velocidad, y a su vez, que la fuerza que ejercen sobre los obstáculos que encuentran en el camino: árboles, casas, edificios, puentes, entre otros, depende de la velocidad de los vientos y de la protección que tienen las superficies de los obstáculos que impacta.

Pensar en el huracán de San Zenón, que destruyó la capital dominicana el 3 de septiembre de 1930, el huracán David de 31 agosto de 1979 y el George de 1998, que dejaron miles de muertos y perjudiciales daños a las propiedades, valorados en billones de dólares,  es para llenarse de temor, siendo necesario, asumir las medidas pertinentes como la poda de árboles y una educación masiva, por ser decisiones   prioritarias y urgentes que debemos implementar, para evitar las serias repercusiones de otro de la misma o mayor dimensión, que pueda arribar al territorio de República Dominicana.

Medidas sugeridas por el CRD:

La Comisión Ciencia y Tecnología del CRD, estudiosa de estos fenómenos naturales, recomienda al gobierno, a los ayuntamientos y a los ciudadanos en general, para que ya iniciada la temporada de huracanes, que comenzó el primero de junio y que termina el treinta de noviembre, se proceda como medida preventiva en lo inmediato, a una labor de poda de árboles en todo el territorio nacional, especialmente los que están próximo a casas, escuelas, puentes, carreteras y otras edificaciones. 

Estima pues indispensable lo anterior, en virtud de que la experiencia indica, que la caída de árboles, debido a las fuerzas de los huracanes es la que mayor daños materiales causa, junto a la penosa situación de muchas familias que residen en lugares muy vulnerables, por tanto, contempla que corresponde al gobierno central y al de los municipios, no esperar a que el huracán esté sobre nosotros, para realizar esta medida, que reduciría considerablemente, los riesgos a que estamos expuestos en esta temporada, de sufrir pérdidas de vidas y daños materiales.

Para la efectiva implementación de dichas iniciativas, como de otras más recomendadas por el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) que no se recogen en este trabajo, el organismo visualiza como columna indispensable para su eficaz concretización, que los diferentes sectores que integran el país, asuman como norte de tan esencial propósito, la unión de esfuerzos y voluntades junto a un mayor grado de concientización y educación frente a la problemática,  a fin de proteger la vida de los integrantes de la sociedad dominicana, además, los bienes que conforman el patrimonio de nuestro Estado y los de nuestras familias.

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