/ Noticias por fecha

Noticias detalle

Cultura

vudu haitiano

Vudú: cuando la cultura vive en el interior religioso de los migrantes

Comprender la relevancia del interior espiritual de los inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, ayuda a propiciar unas relaciones más tolerantes, donde la cultura del Otro, no resulte amenazante, ni inferior

Vudú: cuando la cultura vive en el interior religioso de los migrantes
Blas Sánchez, líder Gagá de San Luis Esteban Morales/Acento.com.do

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Aunque Jean Louis tiene cerca de ocho años viviendo en Santo Domingo, su vínculo con Haití es estrecho. Sigue manteniendo sus tradiciones religiosas. Él es un servidor de misterios que viaja constantemente a Haití. Cuenta que cuando llega a su casa en Boca Chica, siempre hace un prillé; una fiesta vudú donde nunca falta música ritual.

Precisamente cuando visité Boca Chica, Jean celebraba una fiesta en su casa. Era cerca de las 4:00 de la tarde y los tambores de sus amigos, también inmigrantes, estaban ya afinados con la misma candela que sirve para mantener vivo el espíritu del gagá.

En esa atmósfera creada por los tambores, el ron y la fogata, me contaba con una amplia sonrisa de lo feliz que le hacía mantener sus creencias y realizar estas celebraciones cada cierto tiempo. Le fascina que acudan los vecinos, tanto dominicanos como haitianos. Se emociona al verlos compartir juntos y notar como algunos dominicanos también disfrutan de la cultura haitiana.

Al parecer, ser el anfitrión de estas actividades le ayuda a mantener un puente imaginario con su lugar de origen. Para Jean, realizar prillés es una forma de sobrellevar la melancolía.

Mario Margulis, reconocido sociólogo argentino afirma que en el migrante siempre “perdura la nostalgia del mundo perdido…”. Para él, el quiebre que produce la migración no se sutura jamás.

Pero para Jean, el vudú le ayuda a vivir; y es algo que ocurre con muchos de sus compatriotas, porque esta religión es parte fundamental de la identidad haitiana y de su construcción como nación.

Jean es amigo de Máximo Ozuna, un dominicano que dirige el gagá Santa Clara, de Boca Chica. Ambos se conocieron en ese pueblo playero  y comparten las mismas creencias religiosas. Máximo se integra a las celebraciones haitianas, baila y canta en creole con gran emoción e intensidad.

Máximo es también servidor de misterios vuduísta, y que a pesar de ser dominicano, que dirija un gagá conocido en la zona, da cuenta de la integración cultural que se puede lograr entre dominicanos y haitianos a pesar de los prejuicios.

En Haití me entrevisté con Jean-Yves Blot, antropólogo y profesor de la Universidad de Haití, quien me afirmó que “El vudú es la cultura del pueblo haitiano”. El catedrático, reconoce que muchas personas cristianas refutarían su afirmación, pero el sostiene lo que dice, agregando que muchos asistirán periódicamente a la iglesia, ya sea católica o protestante, pero en momentos difíciles, los haitianos siempre recurren a los luas.

El filósofo y muy respetado intelectual Yves Dorestal, opina lo mismo. Con él también conversé en Haití y me manifestó que es imposible pensar en la cultura y cosmovisión de los haitianos sin tomar en cuenta el vudú.

Esta religión está presente en todos los aspectos de la vida; en la salud, lo social, económico y político. Como explica Blot, los vuduístas ortodoxos y los no tanto, sienten que los espíritus de vudú, llamados luas, les ayudan en las diferentes adversidades que se presentan en los diversos ámbitos de la cotidianidad.

Los luas son los espíritus del vudú. A cada lua se le atribuyen funciones y personalidad diferentes. Por eso, una Maîtresse como Erzilí, será invocada para resolver asuntos sentimentales; y otro como Ogún será invocado para solucionar problemas laborales.

Tradiciones de padres a hijos

El vudú es estrictamente una religión de antepasados, basada en imaginarios sobre leyendas africanas y caribeñas. Quizás, también por eso, la práctica religiosa permanece tan vívidamente en los hijos de los migrantes. Tal es el caso de Blas Sánchez, ampliamente conocido en su comunidad como Bleo.

Es un hougan nacido y criado en la República Dominicana, pero que mantiene los rituales del vudú haitiano, que son diferentes a los del vudú dominicano.

Una de las características que destacan que Bleo ha decidido seguir los patrones del vudú haitiano, es que detrás de su vivienda, ha construido un gran peristil; una edificación dedicada a los ritos de la religión.

Además de hougan, Bleo es líder del gagá de San Luis, uno de los más numerosos y conocidos en todo el país. Siente orgullo de ser un líder religioso en su comunidad, integrada por dominico-haitianos y mantener viva la cultura que sus padres le transmitieron.

El vudú: punto de encuentro cultural

La religión ha sido el punto de convergencia más relevante entre los dos países que habitan la isla de Santo Domingo. El fenómeno no es arbitrario, porque desde la llegada de los primeros esclavos africanos, provenientes de distintas tribus, con dialectos diferentes, ocurrió lo mismo. La creencia en divinidades africanas y las músicas rituales les unió y ayudó a construir el cimarronaje.

A pesar de que la comida haitiana es muy diversa y sabrosa; y la música es sensual y sublime, ha sido la religión, en especial el gagá, que mayor visibilidad tiene entre las prácticas culturales haitianas de este lado de la isla.

Desde inicios del siglo XX el vudú se convierte en espacio de diálogo intercultural entre dominicanos y haitianos. En comunidades como los bateyes, donde conviven personas de ambas nacionalidades, se integran para celebrar fiestas religiosas, como el prillé organizado por Jean.

Efectivamente, a medida que fue madurando la tarde, a la fiesta de Jean se integraban más dominicanos y dominicanos de ascendencia haitiana de diferentes edades. Todos cantaban en creolé, incluyendo los dominicanos, que por efecto de la convivencia, ya han aprendido la lengua.

El vudú se envuelve en la historia y la política

Tanto en los aspectos cotidianos como en los trascendentales que han marcado el curso de Haití como nación, el vudú ha tenido un lugar preponderante. A partir de los estudios de Laennec Hurbon, director de Investigaciones del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (de Haití), se demuestran los fuertes vínculos entre religiosidad y política en Haití.

Hurbon explica que el vudú siempre fue un factor importante en la vida de los negros esclavizados y una forma de resistencia ante esa explotación. Sólo hay que considerar que es la Cérémonie du Bois-Caïman que marca el inicio de la Revolución Haitiana.

Tonton Macutes durante la dictadura de Duvalier.
Fuente externa/ Acento.com.do

p>“Es el vudú que nos da la conciencia de que podemos ser libres” sostiene Max Beauvoir, el máximo líder de la religión vudú en Haití.

 

Sin embargo, otros políticos han manipulado las creencias religiosas del pueblo para dominar con el temor. En el siglo XX, el discurso sobre la negritud y su reivindicación del vudú fue parte de las estrategias de François Duvalier para conseguir la aceptación de los haitianos. El dictador solía usar gafas oscuras y hablaba con voz nasal para imitar la personalidad atribuida al Baron Samedi (Barón del Cementerio) lua a quien los haitianos profesan gran devoción.

Algunos de los Tonton Macoutes (hombres del macuto), se identificaban como hougans. Estos hombres agrupados en una especie de ejército paramilitar, oficialmente llamados Voluntarios para la Seguridad Nacional, fueron esbirros utilizados por la dictadura, para mantener el miedo en la población.

Religión que resiste

Los registros históricos de las prácticas de vudú en la isla datan del siglo XVIII. Los rituales son indivisibles de la cosmovisión de dominicanos y haitianos. En el caso de los haitianos es una práctica más arraigada y tiene unas repercusiones políticas más intensas.

Empero, comprender la relevancia del interior espiritual de los inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana, ayuda a propiciar unas relaciones más tolerantes, donde la cultura del Otro, no resulte amenazante, ni inferior, sino que sea respetada como parte de los valores culturales de nuestros vecinos.

Ver ¿Te gustó este artículo? te recomendamos...

Ver Comentarios

Comentarios

Cultura 360: Capítulo 20 | Johnnié Mercedes
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad