SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En la literatura como en otros muchos aspectos de la vida, el hombre todavía ostenta mayor relevancia que la mujer. Así opinan las escritoras Sheily Núñez y Farah Hallal, quienes además de crear literatura, también hacen gestión cultural.
La producción literaria femenina sigue siendo considerada menor porque sus temas remiten a los espacios privados de la vida humana. En oposición que lo que se asume como alta literatura aborda temas propios de los contextos públicos, como la política y las luchas sociales.
Sheily es abogada, a pesar de su agitada y demandante vida profesional, se asume seriamente la narrativa, probablemente sustraerle horas al sueño y al ocio. Pero el llamado vocacional a escribir le obliga a hacer estas ofrendas de pasión.
Farah, es poeta, rebelde y emprendedora cultural. Es crítica de los roles de la mujer en la sociedad y enemiga de las auto victimizaciones. Desde la adolescencia asumió la poesía como medio de catarsis y con prodigiosidad se desenvuelve entre las funciones de madre, gestora cultural y poeta.
A pesar de entender que transitan por senderos liderados por los hombres, asumen con entusiasmo su rol de escritoras. Además, cargadas de un espíritu solidario, a través de “Y también soy palabra”, un grupo colaborativo de arte, motivan a otras mujeres de diferentes edades, cosmovisión y estrato social, a reflexionar sobre su vida y su lugar en el mundo a través de la literatura.
Están convencidas de que en los actuales momentos críticos que enfrentan las mujeres, por medio de la poesía y el relato, pueden narrar y analizar quien es, para en consecuencia metamorfosearse en el ser humano que desean ser.



















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