SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La diversidad biológica, entendida como la variabilidad de organismos vivos que encontramos en los diferentes ecosistemas, sean terrestres, marinos u otros acuáticos, y los complejos ecológicos de los que forman parte, incluyendo la diversidad dentro de cada especie y entre especies, es de sumo valor para nuestro país.
Lo es desde lo puramente científico hasta lo socioeconómico. La biodiversidad sostiene la vida humana y es la base para obtener innumerables servicios medioambientales, como el suministro de agua, captación de CO2 y otros servicios. Además, es importante porque muchas veces representa valores espirituales, culturales, recreativos y estéticos, valores que a la vez son atractivos para el ecoturismo.
A pesar de esos valores, existen amenazas y presiones permanentes que afectan la conservación de este capital natural. Las amenazas más preocupantes son las de origen antropogénico. Por ejemplo, las presiones que hacen las comunidades, muchas veces por ignorancia pero otras tantas originadas por la pobreza en las que se encuentran muchas familias, siendo los productos de los bosques (flora y fauna) los únicos que están a su alcance para sobrevivir, razón por la cual está mermando esta riqueza natural mientras algunas especies están en peligro.
Otro ejemplo de amenaza lo es la minería, actividad que tiene el potencial de afectar la biodiversidad, tanto directa como indirectamente, por la deforestación de extensas áreas de tierras, o por las descargas al suelo de materiales productos de las excavaciones y de químicos utilizados, por el desvío y/o contaminación de cuerpos de agua, por las emisiones y ruidos que contaminan el aire, por la destrucción de ecosistemas que son refugio de especies animales, etc.
Además de estas amenazas están aquellas de impactos indirectos que pueden resultar de los cambios sociales y ambientales provocados por las operaciones de proyectos de desarrollo, algunos de los cuales a menudo son difíciles de identificar y mostrar. Sin embargo hay normas, que de aplicarse en forma oportuna, precisa y transparente, pueden minimizar las amenazas y prevenir impactos negativos en la biodiversidad.
Es importante que vigilemos, pero sobre todo pongamos en práctica las normativas para reducir al mínimo la contaminación ambiental y conservemos nuestros recursos bióticos –flora y fauna- como abióticos (suelos y agua).
Cada actividad de desarrollo económico debe tomar en cuenta las consideraciones ambientales necesarias, incluyendo procedimientos científicamente fundados para reducir los riesgos o afectaciones a nuestros recursos naturales, incluyendo enfoques integrales para la planificación del uso de los suelos, de los cuerpos de agua y protección de los ecosistemas.
Antes de comenzar un nuevo proyecto, los valores de la biodiversidad de las zonas a ser impactadas deben ser comprobados. El nivel de detalle requerido debe reflejar el nivel o la naturaleza de los impactos asociados con las actividades propuestas y todas las obligaciones legales deben ser completados.
Abordar las amenazas a la biodiversidad debe ser un compromiso de todos y cada uno de los dominicanos. Esta no debe ser una responsabilidad exclusiva del Estado a través del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales.
El Estado si necesita establecer una alianza con todos los sectores de la sociedad civil, necesita imprimir su credibilidad con acciones más transparentes, profesionalización de sus técnicos, continuidad de los procesos, siendo justo al aplicar las normativas pero sin favoritismo ni atropellos. En la medida nos sintamos involucrados, en esa misma medida nos apropiamos de la responsabilidad de contribuir por la protección de nuestra biodiversidad.
El autor es consultor en manejo de proyectos de recursos naturales.



















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