REDACCION CENTRAL, Acento.com.do.- El triunfo electoral del candidato del Partido Socialista Francés, Francois Hollande, replantea las propuestas de soluciones a los serios problemas financieros que afectan esa comunidad económica, y suponen también un replanteamiento entre Francia y Alemania, las dos naciones que han liderado el sostenimiento de la unidad europea.
La conservadora Angel Merkel, de Alemania, ya tiene propuestas para discutirlas con el socialista Hollande. El gobierno conservador de España tiene que replantearse también su política ante Francia, tomando en cuenta que el tema de España fue parte de la campaña electoral francesa, con acusaciones directas de Nicolas Sarkozy contra el anterior gobierno del Partido Socialista Obrero Español, ahora fuera del gobierno.
Las siguientes son algunas de las reacciones que se han producido en las últimas horas luego de la admisión de la derrota por parte del presidente francés Nicolas Sarkozy y la aceptación de la victoria del socialista Francois Hollande.
La primera nota sitúa los resultados con el 80 por ciento de los votos computados, lo que vislumbra una clara victoria del socialismo francés sobre el partido conservador, que llevaba 17 años en el poder. Todas las notas son de la agencia Española de Noticias EFE.
Hollande gana con un 51,13 % con el 80 % del voto escrutado
El socialista François Hollande obtuvo el 51,13 % de los votos en los comicios presidenciales celebrados hoy en Francia y Nicolas Sarkozy un 48,87 %, según datos oficiales del ministerio del Interior.
El ministro del Interior, Claude Guéant, comunicó que son cifras "provisionales" con cerca del 80 % de los votos escrutados en el territorio metropolitano y con el total de los sufragios de ultramar.
Guéant precisó que Hollande obtuvo 14,17 millones de votos, frente a los 13,14 millones de votos logrados por Sarkozy, según los datos disponibles.
González: Hollande puede ser quien le diga no a Merkel cuando no tenga razón
El socialista francés François Hollande podría ser el mandatario europeo que se atreva "a decirle que no a la señora (canciller alemana, Angela) Merkel cuando crea que no tiene razón", declaró hoy en México el político socialista español Felipe González.
Así lo explicó hoy en México el expresidente del Gobierno español (1982-1996) en una rueda de prensa convocada por el Consejo Siglo XXI en la que habló a propósito de los resultados de las elecciones celebraran en Francia, que convirtieron a Hollande en el virtual nuevo presidente de ese país al imponerse a Nicolás Sarkozy.
González recordó que en la Unión Europea (UE) "están perdiendo todos los gobiernos que gestionan la crisis" por lo que no importan mucho los cambios de signo político en determinados países sino la falta de reacción europea en su conjunto.
"Si en lugar del 52-48% o del 51-49% hubiera sido al revés, le aseguro que Sarkozy hubiera cambiado también respecto de la hegemonía de una Alemania que quiere que Europa sea alemana y no que Alemania sea europea", señaló.
Recurrió al caso de Grecia, que hoy también vio caer en picado a los dos partidos del gobierno de coalición, el socialista Pasok y el conservador Nueva Democracia, en las elecciones legislativas.
Con el 50% de los votos escrutados el Pasok obtuvo 13,8%, frente al 43,9% de 2009, y Nueva Democracia (ND), 20% (33,4% en 2009), unos porcentajes que dificultarán mucho la formación de un nuevo gobierno.
Lamentó que en Grecia haya "una crisis de gobernanza enorme" y "el nacimiento de fuerzas de mucha consistencia, de extrema izquierda, y nazis".
González dijo ser partidario de que los países europeos "que tienen fuertes desequilibrios" como España hagan lo necesario para "disminuir su déficit y sus deudas" con políticas de austeridad, como propugna Alemania, pero les conminó también a "hacer políticas o encontrar vehículos políticos para estimular el crecimiento, y la inversión y el empleo".
"Yo creo que Hollande va a ir, espero, por ese camino. Lo diré con una frase simbólica: a lo mejor hay un presidente de la República francesa que se atreve a decirle que no a la señora Merkel cuando crea que no tiene razón", agregó el líder socialista español.
Reiteró que es partidario de "modular" los ajustes a la hora de controlar el déficit y al mismo tiempo enfocar las políticas en "mejorar la inversión y para aumentar el empleo, para que el corte de crédito se acabe", confió en que Europa ponga en marcha los instrumentos necesarios para hacerlo.
Finalmente González pidió evitar hacer análisis sesgados de los resultados electorales europeos, y alertó contra la emergencia de grupos políticos nacionalistas, populistas y xenófobos, como el ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen.
"Me preocupa todavía más que la crisis económica y su salida que, a pesar de que se encontrara una salida, las heridas políticas, la crisis política que se está generando en la Unión Europea va a tardar mucho tiempo en sanar porque el nacionalismo que nos ha llevado a las desgracias del siglo XX galopa de nuevo en Europa", concluyó.
Merkel empieza a cohabitar con Hollande y busca compromiso con pacto fiscal
La canciller alemana, Angela Merkel, empezó a cohabitar en Europa con el socialista francés François Hollande, en busca de un compromiso entre el pacto fiscal y el crecimiento económico, tras la derrota en las presidenciales galas del que fue su gran aliado en la defensa de la austeridad, Nicolas Sarkozy.
"Ambas partes están dispuestas a buscar un compromiso pragmático y viable para lograr el objetivo común de la estabilización del euro", afirmó el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, en declaraciones a la televisión pública ZDF.
El pacto fiscal en la UE "se mantendrá vigente", afirmó Westerwelle, en alusión a la defensa férrea por parte de Merkel de la vía de la austeridad y frente al propósito anunciado por Hollande en campaña de renegociarlo.
Ahora llegó el momento de incluir un pacto para el crecimiento, añadió el ministro, lo que a su parecer no implica necesariamente gastar "más dinero", sino "gastarlo mejor".
La propia Merkel llamó por teléfono al vencedor de las presidenciales francesas, para invitarlo a visitar Berlín en cuanto asuma la presidencia, indicó el portavoz del gobierno, Steffen Seibert, según el cual a ambos políticos les guía el propósito común de mantener "una estrecha colaboración" que caracteriza al eje Berlín-París.
La inclusión de la palabra "crecimiento", junto con pacto fiscal, no es nueva en Berlín, sino que Merkel se encargó en los últimos días -a medida que se auguraba la victoria del socialista- de incorporarlo como "segundo puntal" de la lucha contra la crisis.
El equipo de la canciller llevaba días trabajando en quitar dramatismo al eventual relevo en el Elíseo y repitiendo que Merkel mantendrá su colaboración estrecha fuera quien fuera el vencedor de las presidenciales francesas.
El eje Berlín-París es de largo recorrido, como lo documentan las buenas relaciones entre correligionarios como Konrad Adenauer y Charles de Gaulle o entre líderes de bandos distintos, la más legendaria de las cuales fue la de François Mitterrand y Helmut Kohl, el patriarca de la CDU.
Las señales del equipo de Merkel parecen ser compartidas por el ciudadano común: según una encuesta de la ZDF, antes de conocerse la victoria del socialista galo, un 42 % de los ciudadanos considera que las relaciones París-Berlín seguirán igual, frente a un 35 % que creen empeorarán y un 5 % que mejorarán.
Merkel y Sarkozy eran, de entrada, dos caracteres contrapuestos que no congeniaron automáticamente, se recuerda ahora, y en cambio el perfil de Hollande parece cuadrar mejor con el de la canciller, por mucho que hasta ahora hayan defendido posiciones divergentes frente al gran problema global, la crisis de la eurozona.
Hollande envió, ayer, el primer mensaje de acercamiento a través de uno de sus asesores, Pierre Moscovici, quien desde el diario conservador "Frankfurter Allgemeine Zeitung" afirmaba que, de ganar, se mantendrá la "colaboración constructiva" con Berlín.
La derrota de Nicolas Sarkozy, obliga a Berlín a abrir la puerta a compromisos, en una jornada en que, además, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller se defendió con apuros como primera fuerza en el "Land" de Schleswig-Holstein, donde se celebraban elecciones regionales.
La CDU obtuvo un 30,9%, casi un punto por encima del Partido Socialdemócrata (SPD), con un 30 %, según los resultados parciales difundidos por la televisión pública ARD a las 19.45 GMT.
La formación de Merkel no podrá reeditar su coalición en ese "Land" con el Partido Liberal (SPD), puesto que su socio de gobierno en Berlín quedó en un 8,1%.
Tampoco parece ser posible una alianza entre el SPD y Los Verdes, ya que el 13,3 % de los "ecopacifistas" es asimismo insuficiente para una mayoría sólida, de manera que las alternativas van de una gran coalición a un tripartito, tal vez con participación del partido de la minoría danesa SSW -un 4,3 %-.
Los Piratas se consolidaron como fuerza emergente, con un 8,4 % que les da acceso a su tercera cámara regional -tras Berlín y el Sarre (oeste)-, lo que es un hito en una formación que hasta septiembre pasado no contaba para la vida parlamentaria alemana.
Las regionales alemanas alas nuevas al socio liberal de Merkel, que por primera vez en meses logró romper la racha de naufragios, al menos no quedar degradado a rango de fuerza extraparlamentaria, como venía ocurriéndole. EFE
Un sondeo también otorga la victoria a la izquierda gala en las legislativas
La izquierda francesa logrará la victoria en la primera ronda de las legislativas de junio con el 46 por ciento de las intenciones de voto, ocho puntos más que en 2007 y seis más que en el 2002, indica un sondeo del instituto BVA difundido hoy.
La conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) perdería en cambio 13 puntos respecto a lo logrado hace cinco años (46%) y 10 frente a 2002, señala esa encuesta, facilitada el mismo día en que el socialista François Hollande se hizo con la presidencia francesa.
La ultraderechista Marine Le Pen lograría por su parte, con el 17% de las intenciones de voto, una cifra similar a la obtenida en la primera ronda de las presidenciales (17,9 %) y su mejor puntuación en unas legislativas, 12 puntos por encima de 2007 y cuatro más que en 2002.
Esa encuesta, realizada hoy al cierre de los colegios electorales entre 1.016 personas, añade que la primera secretaria del Partido Socialista (PS), Martine Aubry, es la favorita para ser nombrada primera ministra, con 37 por ciento de los votos y supera por cuatro puntos al portavoz de Hollande, Manuel Valls.
Otro sondeo difundido hoy también por el instituto CSA y realizado tras el cierre de las urnas, sitúa también a Aubry como favorita para el cargo, con 24 por ciento de las previsiones y adelanta a Valls en 10 puntos.
Merkel llamó a Hollande y le invitó a visitar Berlín
La canciller alemana, Angela Merkel, llamó hoy por teléfono al futuro presidente de Francia, el socialista François Hollande, y le invitó a ir a Berlín en cuanto haya asumido su cargo, informó el portavoz del gobierno, Steffen Seibert.
Merkel expresó a Hollande sus felicitaciones por la victoria, añadió el portavoz, quien dijo que ambos políticos coincidieron en la voluntad de desarrollar una fructífera y estrecha cooperación.
El objetivo del gobierno de Berlín es, según indicó el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, encontrar una forma de compromiso entre la vía del pacto fiscal y la de crecimiento económico en la UE.
"Ambas partes están dispuestas a buscar un compromiso pragmático y viable para lograr el objetivo común de la estabilización del euro", afirmó el ministro alemán de Asuntos Exteriores en declaraciones a la televisión pública ZDF.
El pacto fiscal en la UE "se mantendrá vigente", aseguró el ministro al referise al propósito expresado por Hollande durante la campaña electoral de renegociarlo.
A la disciplina fiscal se añadirá, sin embargo, el objetivo del crecimiento económico, lo que no implica necesariamente "más dinero", sino "gastarlo mejor", puntualizó.
David Cameron felicita a Hollande y le expresa su deseo de trabajar con él
El primer ministro británico, David Cameron, telefoneó hoy al flamante presidente electo de Francia, François Holande, para felicitarle por su victoria y le expresó su deseo de trabajar con él y consolidar la "relación cercana" entre ambos países.
Según un portavoz de Downing Street, residencia oficial del jefe del Gobierno, la conversación fue "cálida y cordial".
"Los dos desean trabajar muy estrechamente en el futuro y profundizar en la relación ya muy cercana que existe entre el Reino Unido y Francia", afirmó la fuente.
Por su parte, el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, dijo que el liderazgo de Hollande, que se impuso al candidato conservador Nicolas Sarkozy, era necesario "en una Europa que busca escapar de las medidas de austeridad".
La izquierda toma la calle para celebrar la victoria de Hollande
Los simpatizantes de izquierda en Francia celebran hoy en las calles del país la victoria del socialista François Hollande en las elecciones presidenciales frente al conservador Nicolas Sarkozy en una demostración de júbilo con cumbre en la simbólica plaza de la Bastilla de París.
Desde primeras horas de la tarde, los adeptos de Hollande se reunieron en la parisina calle de Solferino, sede del Partido Socialista (PS), donde los militantes coreaban cánticos de victoria entre el júbilo y la impaciencia, a la espera de que se confirmara el triunfo de su candidato que avanzaban las encuestas.
Una vez que la victoria de Hollande se hizo oficial con las estimaciones de resultados, a falta de conocer el escrutinio definitivo, los militantes empezaron a descorchar botellas de champán para celebrar el ascenso de un socialista al Palacio del Elíseo, 17 años después de la salida de François Miterrand.
Mientras tanto, la simbólica plaza de la Bastilla, allí donde Mitterrand celebró en 1981 la primera victoria de la izquierda en unas elecciones presidenciales, iba recibiendo simpatizantes de Hollande, de izquierda y ecologistas, para preparar una fiesta que se espera se prolongue hasta altas horas de la madrugada.
"Hollande presidente, Hollande presidente" o "hemos ganado, hemos ganado", retumbaban en una plaza abarrotada de gente y en la que la Policía tuvo que cerrar la estación de metro por motivos de seguridad y que, a medida que caía la noche en París iba rebosando hacia las calles aledañas.
Escenario electoral habitual de las celebraciones de izquierda, el fervor en la Bastilla contrastaba con la soledad de la también parisina plaza de la Concordia, allí donde los simpatizantes de Sarkozy habían planeado celebrar la victoria de su candidato, si éste era capaz de dar la sorpresa y renovar por otros cinco años de mandato.
Lejos de París, en la plaza Gambetta de Tulle, la pequeña ciudad del departamento de Correze en donde Hollande es diputado y donde pasó toda la jornada electoral, cientos de personas se habían concentrado desde media tarde delante del estrado donde se había preparado una tribuna para el discurso del líder socialista.
Allí, ante la mirada de unos 600 profesionales de los medios de comunicación, Hollande desató una alegría colectiva entre los suyos cuando tomo la palabra para confirmar que "los franceses han elegido el cambio" al darle la victoria en las urnas.
Fue en Tulle, su feudo electoral, donde el victorioso candidato internacionalizó su discurso al asegurar que Europa miraba con atención los comicios franceses y para destacar que su victoria ha sido "un alivio, una esperanza" en otros países de la Unión Europea porque "la austeridad no podía seguir siendo una fatalidad".
Poco después el socialista tomó un avión rumbo a París, para sumarse a los suyos en la plaza de la Bastilla, donde un público eminentemente juvenil multiplicaba los cánticos y eslóganes a favor de Hollande y en contra de Sarkozy.
Rodeados de rosas rojas, banderas de Francia, de la Unión Europea, de Marruecos, de Argelia y enseñas arco iris o comunistas, entre otras variopintas enseñas, muchos de los allí congregados capturaban con su teléfonos móviles fragmentos de euforia colectiva.
La fiesta, bañada de cerveza, vino y música en vivo como la de Yannick Noah, reunió a los simpatizantes de izquierda en la calle, tras una década de Presidencias y Gobiernos de derechas en Francia, a la espera de que Hollande se dirija a los suyos a su llegada a la capital.



















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