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Editorial

Agresión a Leonel

Una agresión inaceptable

En países como Brasil, México, Estados Unidos, el presidente del país, si no está siendo postulado a una posición se abstiene de hacer campaña, porque eso representa el uso de los recursos del Estado.

Una agresión inaceptable
Leonel en campaña electoral Máximo Laureano/Acento.com.do

El presidente de la República, Leonel Fernández, debe ser respetado. El presidente de la República es la principal autoridad política de la nación y, aunque algunos renieguen de ello, es un símbolo que representa, en tanto presidente de la República, al conjunto de los dominicanos.

La agresión de que fue objeto el pasado domingo la caravana proselitista en la que participaba Leonel Fernández, en Villas Agrícolas, fue un acto de salvajismo político, que desdice en extremo de la forma en que los dominicanos realizamos las elecciones presidenciales. Es inaceptable que la caravana en la que iba el presidente haya sido agredida.

Es verdad que esas cosas pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo, como pasó en Italia, en donde un desquiciado le dio en la cara con un objeto el primer ministro Silvio Berlusconi, que hasta la desprendió un diente.

Esos actos hablan mal de la ciudadanía que se radicaliza, que se encandila en contra de un candidato y que llega al extremo de la violencia. Un ciudadano del Partido Revolucionario Dominicano fue asesinado en Moca, en una caravana de semana santa, y fue visible la forma en que simpatizantes políticos portaban armas y actuaban conjuntamente con los agentes policiales.

No es posible llegar a esos extremos. El presidente está en la campaña electoral, promoviendo a su esposa y a un candidato de su partido. La campaña proselitista debía también respetar la solemnidad de la posición presidencial. En países como Brasil, México, Estados Unidos, el presidente del país, si no está siendo postulado a una posición se abstiene de hacer campaña, porque eso representa el uso de los recursos del Estado.

Pero esa es harina de otro costal. Pese a esas observaciones, una agresión al presidente de la República es inaceptable, es reprochable y penalmente sancionable. Un militante del partido de gobierno recibió el botellazo en la cabeza y debió ser atendido por médicos. Los daños supuestamente no son graves. El presidente de la República no puede correr riesgos que coloquen su seguridad en entredicho, por el bien del país y el equilibrio del sistema electoral.

 

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