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Los retos de la Educación

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Alexis González

Lic. en Humanidades y Filosofía

Sobre mí

Máster en Educación (UIB). Lic. en Humanidades y Filosofía (INTEC). Experto en Entornos Virtuales en Educación y Educación Inclusiva. Trabaja en Brown University, desde donde continúa proyectos de investigación. Poeta experimental, amante de la vida, medioambientalista empedernido, soñador por antonomasia y educador por naturaleza.

La Semana Monográfica de la Fundación Santillana, celebrada en 2010, fue dedicada al análisis y discusión sobre la educación en la década actual, acosada por la creciente asociación del futuro con la incertidumbre en casi todos los ámbitos de la vida y la carencia o pérdida del sentido (y del sentido común) que nos llevan a una pérdida del “norte”; no sabemos qué queremos ni hacia dónde queremos ir como sociedad global, como agentes sociales ni como entes individuales… Esta situación propicia el desarrollo del individualismo social (egoísmo intrínseco) y el fundamentalismo autoritario (surgimiento de nuevos caudillos de ideologías extremas y/o totalitarias). Por lo que considero que la educación para la justicia debe ser el eje clave de la educación en el siglo XXI, especialmente en República Dominicana, procurando medidas para garantizar la efectividad de la educación y compromisos reales a nivel de inversión pública y privada, esfuerzos individuales y colectivos de todas las partes implicadas en el proceso enseñanza-aprendizaje: Estado, medios de comunicación, familias, sindicatos de docentes y los propios estudiantes.

La fundación propone las siguientes cinco líneas estratégicas como las más fértiles para contrarrestar el determinismo social de los resultados del aprendizaje, asociados al peso de la situación material (económica) de la vida de los alumnos y sus familias, durante la trayectoria escolar que se desprenden de investigaciones y experiencias internacionales, estas líneas estratégicas siguen teniendo igual o mayor relevancia hoy en nuestro sistema educativo; esta es mi aproximación a las mismas con relación a nuestra realidad social:

La educación inicial es la ‘industria’ donde se germinan y construyen las capas generacionales de los tejidos sociales, en nuestro caso, produciendo inequidades arraigadas en centenarios de gestión ineficaz y descuido deliberado del sistema educativo; por lo que es urgente deshacer el círculo vicioso de padres pobres-hijos pobres promoviendo políticas de educación y capacitación familiar, de manera que los padres también avancen con los hijos hacia la alfabetización digital y científica; procurando garantizar el acceso a las oportunidades de empleo a las mujeres en una atmósfera de igualdad real; y procurando que la excelencia educativa deje de ser exclusiva de quienes la puedan pagar sino que el estado garantice la igualdad de acceso. Una inversión que acabe con la pobreza en el mismo ámbito escolar.

L@s docentes. En nuestro país, la figura docente no ha perdido, del todo, su relevancia como referente social, pero las condiciones laborales en las que l@s docentes ejercen su labor evidencia la infravaloración del gremio por parte del Estado. Es extremadamente necesario proteger y/o restablecer el valor del respeto a la labor docente y l@s docentes para garantizar la calidad de la docencia misma, y asegurar el respeto a la dignidad de l@s estudiantes. Mejorar las condiciones de laborales y el ambiente de trabajo, superando el modelo de progreso por antigüedad, abriendo paso y dejando espacio al talento y la excelencia docente para recuperar el nivel de compromiso del docente y la calidad de la enseñanza; restableciendo al docente como referente social actualizado.

La alfabetización digital. Incorporando a la esencia de la educación las nuevas tecnologías como recursos y medios didácticos. Incidiendo en los modelos sociales y pedagógicos que imposibilitan la reducción de la brecha que hoy llamamos digital. (Léase mi artículo anterior: La brecha digital y los digitales; ¿Nativos o Inmigrantes?)

La alfabetización científica. Las ciencias siguen siendo el mayor reto de nuestra sociedad general. Universalizando los aprendizajes socialmente significativos, dotando de herramientas que permitan a los ciudadanos participar de una sociedad que cada vez más se mide por métodos y parámetros científicos, y que se expresa en los mismos términos.

Las políticas de subjetividad. Porque no solo hace falta más inversión económica en materiales didácticos, recursos TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), infraestructuras, etc… la clave está en la persona. En nuestro sistema educativo la atención a estudiantes con necesidades especiales y/o especificas brillan por su ausencia; los métodos y estrategias de diseño y adaptación de contenidos didácticos son prácticamente inexistentes, esta realidad no solo resulta en un abandono de estudiantes con discapacidades inhabilitando su integración en la sociedad, sino que también se desaprovecha el potencial de estudiantes con capacidades extraordinarias que, si tienen suerte, salen a refugiarse en países donde se les ofrecen oportunidades para explotar y expandir su ingenio a beneficio de otras sociedades. En palabras de un buen amigo y brillante artista: “Yo no quiero regresar a Dominican’t” (anglosajonismo resultante de la contracción de las palabras Dominican + not); expresando su indignación ante la falta de oportunidades que afecta a muchas de nuestras mentes brillantes, especialmente, cuando no son “amig@s de”, “familia de” o, incluso, “put@s de”…

En términos bíblicos (porque a lo mejor en esos términos me entenderán sus Eminencias)… de cierto, de cierto les digo: que estos peligros se revisten de alarmante actualidad… así que por qué esperar a la próxima década cuando ya tenemos medios para comenzar el cambio hoy. La aplicación de un sistema educativo que no contempla el desarrollo de competencias básicas no es suficiente, hacen falta reformas más profundas y sensibles de la estructura y organización de la docencia, un acento firme en la implicación de la familia en el proceso aprendizaje-enseñanza, la erradicación de la pobreza incluso dentro de los centros educativos y la atención a la subjetividad del individuo… algunas de estas necesidades están escasamente previstas en la ley 66-97, pero no en los presupuestos del Estado, ni en la disposición de las partes participantes en todo el proceso… entiéndase aquí: especialmente el Ministerio de Educación.

Yo sigo soñando porque, como diría una de mis profesoras, “soñar es el primer paso para conseguir al menos una parte de todo lo soñado”.

 

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