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Rodrigo Mejía-Ricart
Psicólogo
Sobre mí
El autor es ciudadano dominicano. Cursa estudios de posgrado en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po). Es psicólogo clínico con maestrías en Psicopatología y Psicoanálisis de las universidades Lumière-Lyon 2 y Denis Diderot-Paris VII.
Llegó con una agenda apretada. Su visita sería todo un acontecimiento. Sus encuentros con el gobernador y los grandes empresarios estaban, como es de suponerse, estrictamente planeados. Charla, almuerzo, reunión. Todo a lo que está acostumbrado.
No faltaron su estilo elegante y ni sus palabras justas. Su carisma y su moderación, sus argumentos matizados y persuasivos, que trajeron una promesa cumplida. Por primera vez en cincuenta años un Presidente estadounidense pisa suelo boricua.
La victoria de Obama en las pasadas elecciones presidenciales se presentó como la realización de un sueño. El sueño de Martin Luther King que se hacía carne. El evento histórico fue alcanzado por la esperanza que creaba su candidatura. La promesa de cambios sociales, económicos y políticos importantes. Sus ideas eran transmitidas con claridad y control magistral del discurso y la retórica. Los puntos fuertes de su campaña abarcaban la política internacional, la crisis económica, las reformas sanitarias y de la inmigración, facilitar a los estudiantes el costear sus estudios unversitarios, etc.
Hoy, la mayor parte de esos proyectos son tan materiales como lo eran en el 2008. La oposición ha hecho un férreo trabajo, y la administración de Obama ha cometido algunos errores importantes. Se ha querido pintar al actual Presidente americano como un socialista en un país conservador. Ha sido incluso tildado de comunista. Se ha intentado jugar con sus orígenes.
Los golpes asestados a Al-Qaeda le suman a la candidatura de Obama, pero difícilmente ganarán por sí solos unas elecciones. La disminución del desempleo, la reforma de salud y la (des)conformidad de las minorías con su mandato jugarán un rol decisivo en las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Habrá que ver qué se está guardando Obama bajo la manga para el último año de su período presidencial.
No todas las críticas hechas a la actual administración son absurdas ni provienen de los mismos sectores. Algunas vienen de su propio partido. Se le crítica, por ejemplo, que no haya puesto la energía necesaria en hacer aprobar la reforma de la inmigración. Muchos piensan que ello se debe a que cree con toda seguridad que obtendrá pase lo que pase el voto de las minorías, por lo que se concentra en otros temas.
Los puertorriqueños no se ven afectados por la reforma de la inmigración, pero sí por la discriminación que reciben los latinos en suelo americano. Forman parte del mismo paquete rechazado por los sectores más conservadores del pueblo americano.
Durante las seis horas pasadas en Puerto Rico, el actual Presidente norteamericano recolectó 1,250,000 USD$ para su campaña, es decir 3,472 dólares el minuto. Esperemos que sepa retribuir su apoyo, no sólo a los puertorriqueños y latinos, sino a todo su pueblo.


















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