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La verdad: Sarita Valdez y la investigación forense

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Juan Tomás Olivero

Filósofo-Jurista

Sobre mí

Filósofo egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra –PUCMM-/Javeriana-SEPAVI, Colombia.
Profesor adjunto Universidad Autónoma de Santo Domingo. Maestría en Enseñanza Superior (UASD 1987-90). Certificado de Estudios Avanzados  en: Sociedad Democrática Estado y Derecho-DEA- (Universidad del País Vasco-UASD 2009).  Tesis (pendiente) para optar como  doctor en derecho en la Universidad del País Vasco (España) con el título, Juan Bosch: Dimensión Política, Filosófica y Jurídica/ "como razón sistémica".  Ex presidente Asociación de Periodistas Profesionales (APP). Nací  Jueves  20 enero a las 12: 00 A.M, calle las Delicias # 6 (Parque los Sueros), Barahona, Rep. Dominicana.

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Con esta cita del Presidente de Estados Unidos de América, Abraham Lincoln, el Dr. Sergio Sarita Valdez en uno de sus artículos publicado en la página de opinión del periódico Hoy, planteaba de forma rigurosa y científica su inconformidad con los exámenes toxicológicos practicados al cadáver de la Dra. Soanny Montero, descalificado en este articulo  por el Dr. Sarita Valdez de forma elegante y profesional.

El alistado, Jairo Ramón Medrano, con apenas nueve  meses en las filas de la policía, acusado de matar al estudiante asesinado por la policía Willy  Florián Montero, expresó: “esos exámenes de INACIF son falsos, yo tenía una escopeta y a él lo mataron con una pistola cañón corto 9mm”;  de ser así,  las cosas para el INACIF y la policía se ponen color castaño.

El patólogo y prominente médico,  cuestiona, en el caso de que una  investigación cuyo objeto es la verdad, sea condicionada por el sentimiento y el prurito familiar de que se diga o no se diga, o, se establezca o no se establezca una cosa. Cuestiona que  condicionados por este  prejuicio moral  los investigadores en aras  de   no  lastimar susceptibilidades,  procedan, en el Caso de de Soanny y otros casos ,  a esconder   la verdad de los hechos, ya sea tal vez  por  razones o intereses  extraños a la investigación .

Las investigaciones de INACIF y la policía es lo que más se parece al cuento de Juan Bosch, “Luis Pie”, en la que el Gran maestro narra cómo este pobre hombre venido desde Haití con tres hijos buscando la vida para su familia, una noche es atrapado en medio de un cañaveral  por una infección en un pies, que no le permitía  caminar por la terrible fiebre, obligándolo  a arrastrarse.

Luis pie, cuenta don Juan,  atormentado por la situación creía que era víctima de un mal,  en medio del cañaveral logra llegar hasta  una trocha,  ya allí, trata de ver la herida de su pies e intenta prender dos fósforos que el viento impide que permanezcan encendidos.

Sigue la narración: de pronto el ruido de un motor de un vehículo  le devuelve la esperanza, era el carro  de Valentín Quintero dueño de la Colonia la Gloria,  quien en medio de la borrachera y sin darse cuenta lanza un tabaco y provoca  un  fuego que parecía un infierno,  despertando en Luis Pie el pánico,  quien comienza gritar y pedir ayuda.

Escucha el tropel de unos  caballos, creía que venían  en su ayuda, eran los guardias que buscaban al responsable de pegar candela a los cañaverales, al frente venía nada más y nada  menos que Valentín Quintero, quien se abalanza sobre Luis Pie,  y le da el primer piñazo exclamando este fue que le dio fuego a los cañaverales, busca tus compinches desgraciado;   obligándolo  a ponerse de pies y caminar hasta el caserío, lo hacen pasar como cosa del destino,  frente al bohío en cuya puerta estaban sus tres hijos bañados en lagrimas y llantos.

En su análisis el Dr. Sarita Valdez, es incisivo y demoledor al cuestionar la validez científica de las investigaciones de INACIF, y es más implacable con la capacidad engañosa de los resultados   que de forma recurrente se ofrecen.  Pero, el problema esencial se manifiesta cuando hace analogía con lo expresado por el presidente Lincoln, sobre lo frágil de hacer de la mentira una verdad; sofisma investigativo muy bien articulado en la investigaciones policiales y forense del INACIF.

Fortalezco estos planteamientos del investigador y patólogo con el cuento de Luis Pie en el que el maestro, Juan Bosch, establece diferencia entre ser responsable, y ser culpable. A Luis Pie lo hizo culpable, el responsable del fuego  al cañaveral, don Valentín Quintero.  Este es el gran dilema de la investigación policial, usted no sabe cuando el responsable de un hecho criminoso, está buscando un Luis Pie o culpable, para cerrar un caso y abultar las estadísticas de eficiencia policial.

jt_olivero@hotmail.com

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