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Carlos Francisco Elías
Crítico de Artes Visuales /Multimedia y cine
Sobre mí
Escritor, Ensayista. / Periodista, Cineasta y Gestor cultural
"La vieja historia de que a la clase política dominicana, no le interesa la cultura, no es tan vieja, en todo caso sigue vigente como un evangelio desgarrado. A más una década de cultura perdida (que curiosamente incluye a los dos partidos contendores y sus gobiernos), se observan los aprestos acríticos frente al mismo tema, como si el tiempo y el cansancio de lo mismo, hasta la saciedad, no ejerciera su acción temporal." (Artículo publicado en Acento, 8 de Agosto, 2011, bajo el título de "Frentes Culturales y Elecciones 2012" ¿Más de lo mismo ?... C.F.E).
Es una lástima que un cambio de mando de una cartera tan importante, solo genere chismes y oportunidades para la descalificación personal.
Lo que debe generar el nombramiento de José Antonio Rodríguez, como ministro de cultura, es el debate de nuevo sobre el tema.
Conozco a Pedro Vergés, su entereza y su valor como persona, tampoco es necesario que si no obtuvo el ministerio, se tejan historias inadecuadas en su entorno, se sabía además que había según gestión, apuestas internas de grupos diversos en torno a ese tema interno del PLD y los comprometidos con su campaña electoral.
Ahora bien, lejos de toda chismografía (el nivel más alto que la Farándula ofrece para discutir las cosas), creo que lo que se impone ahora es debatir sobre el legado que recibe el nuevo ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez, estudiante de termino de arquitectura, quien oculta verdades se hace cómplice de diatribas personales infértiles e
insidiosas.
Vayamos entonces al debate, pero antes una cita:
"Cuando los países se desmoronan y se caen lo único que queda de ellos es la cultura, por eso es tan importante. Un país sin cultura va a la desaparición. Creo que hay que dedicar un capital a la cultura, crear productos útiles para el ser humano, tanto para su consumo como para su conciencia" (Alejandro Jodorowsky. Dramaturgo, Director de Cine)
PLD-PRD: los coloreados aliados de las ignorancias culturales desde el 2000
Si los fuéramos a fabricar, no quedarían tan perfectos, ni mandados a hacer. Son tal para cual en esas ignorancias.
Porque ninguno de los dos con poder, han podido con significación hacer avanzar el sector hacia mejoras, no individuales, sino nacionales, repito ninguno de los dos partidos.
Eso sí, en el caso del PLD, según enseñanzas de Juan Bosch, es peor: dejaron 8 años de criterios culturales absolutistas, medalagarios, mendaces, discriminatorios, haciendo del hoy ministerio un criadero de intrigas traperas y persecuciones personales, eso es parte de una herencia compartida con el ex ejecutivo, su amo.
La gestión cultural dominicana, desde la fundación del hoy Ministerio de Cultura (antes Secretaria) en el año 2000, tiene más de una década perdida en efectividad y planeamiento.
Debo hacer recordar, me urge, que en las hemerotecas moran varios artículos de quien ahora escribe, publicados en el periódico Hoy sobre el tema del Ministerio de Cultura, su advenimiento y los peligros de su burocratización, escritos contra la adminisitración del PRD, tened memoria chavales...
Advertí también sobre el contubernio PLD-PRD, para cocinar la creación de un ministerio cuya identidad todavía está desdibujada, hecha trizas por los egos cabalgantes que sobre ella han galopado...
No habrá que olvidar que la sola creación de un Consejo Presidencial de Cultura, ya indicaba un grado de oficialidad y una falta de visión de los objetivos culturales, que eran evidentes. La Cultura y su proyección nada tienen que ver con el presidencialismo, pero los malditos egos enfermos maquinan en combinación con los genuflexos de toda ralea.
El entusiasmo de la llegada al poder en el 2000, hizo que mucha gente en el PRD, no fuera lo suficientemente crítica para entender bien la necesidad del enrumbamiento de esa secretaria, hoy ministerio. Si me lo callo, me muero.
De igual manera, se festinó con el mismo entusiasmo de la llegada al poder, siempre en el 2000, la promulgación de la ley 41-00, la llamada ley de cultura, que espero que cuando se abra el debate sobre la misma, no suceda como sucedió con la ley de cine, manipulada con tijerazos indebidos, por el omnipotente sabedor de todo, hoy ex ministro de cultura.
Esa ley debe ser revisada y renovada, sin tapujos y sin aposentos autoritarios...
Fue un binomio que nadie en su momento quiso ver, falsa creación de ministerio y ley ce cultura. Quienes escribíamos con ideas y criterios diferentes sobre el tema, que no éramos muchos, parecíamos como una especie de extraterrestres culturales extraños... Pero el tiempo es un verdugo implacable, enrostrador de mentiras y vacilaciones, de poses huecas y miedos del momento ocultados con consensos con el poder de turno, en plan amistoso y conciliador, todavía hoy esa impronta puede ser mirada como evidencia indeleble de un doble juego, tolerado y no denunciado, porque la piel de la amistad a conveniencia lo aguanta todo, hasta un día…
El asunto es que henos aquí, confrontando los mismos temas 12 años después.
Hagamos entonces una cronología Político/Cultural para saber qué ha hecho la partidocracia (repleta de políticos de todos los partidos, con cargos congresuales, cuya incultura y sensibilidad para lo bruto, les ha impedido ver el valor de la cultura como un elemento de gestión)...
1.- El PRD, se ha pasado estos 12 años sin hacer una oposición cultural digna de un partido de oposición, se da por contado que esa historia seguirá en el mismo tenor.
Las razones de esa no oposición cultural, en otro artículo podrían ser revisadas sin favor ni temor.
2.- Pero una lógica mancuernada indicaría, que si no fue capaz de hacer oposición política como se esperaba, menos lo haría en la cultura, personas individuales con artículos en los periódicos hicieron más contra la mala administración de 8 años culturales de Truji-Lanti, que quienes estaban llamado a hacerlo en el PRD, como partido de oposición.
3.- Los canales abiertos de comunicación prudente con el Monstruo del Malecón (vocales verticales pueden develar el misterio), persuadieron más que planteamientos públicos denunciando la ignominia del personaje en cuestión, abusador de poder y despilfarrador de presupuestos...
Así las cosas, no bien se ha salido de otra derrota (en el estilo que fuere, trampa resguardada o incompetencia para defender un posible triunfo en la bocaza de un tal Cedeño, que sigue rebuznando), el tema de la cultura desaparece de nuevo...
Cultura y democracia
No pienso detenerme mucho en estas ideas:
Los gobiernos que se apuntalan así mismo como gobiernos democráticos, deben entender que no hay Democracia plena si el proyecto de la Cultura no se torna participativo y no quiero usar lo "popular" como un apellido y clisé que suena bien. Lo popular en la cultura no es una fórmula para hacer demagogia y salir el paso a titulo de muestra para exhibir una actitud, lo popular es el intento de una pedagogía constante que tenga como meta transformar gustos, hacia una mejor proyección de nueva visión estética para públicos más amplios.
Cuando se secuestra un ministerio de Cultura, se le convierte en un virreinato de frivolidad dictatorial, donde las opiniones contrarias tienen que ser calladas y desacreditadas con malas artes y dinero del contribuyente, creando una zona de seguridad infranqueable para no iniciados al manual de las felaciones, no se ayuda a un país de esa manera.
La exclusión cultural de aptos y no aptos para el Virreinado de carrozas y favoritos, no genera la mejor memoria. La mediocridad, embadurnada de confites y lentejuelas (antifaces para la noche larga), aunada al poder confunde los egos y la acción cultural se instrumentaliza con desdén de resentimiento provinciano nato y revuelto, los aptos, entonces, tendrían que pasar por la pasarela del apoyo y el respaldo incondicional a la gran efigie, a la que habría que aplicarle el famoso cuento de compre un cubano dos veces por el precio que dice que vale...
Una democracia, no puede darse el lujo de que nadie le secuestre la cultura para fines inconfesables, tampoco puede hacer de los espacios culturales, un tabú o un abanico selectivo según humores y hormonas.
La ubicación de remembranza del Trujillismo cultural, tienen los pasados 8 años del ministerio de cultura su mejor paradigma ilustrado: la tenacidad del Archivo de la Nación y su incumbente, salvó ese espacio y los frutos son indiscutibles y están a la vista, vale anotarlo.
Tampoco se puede pretender que un ministerio cuya divisa debe ser proteger la libertad del pensamiento, se haya pasado 8 años, haciendo todo lo contrario contra los escritores, pensadores o intelectuales que no fueran de la grey del Virrey iracundo y sus traperías : orgulloso de ostracismo cacareado, como su mejor trofeo.
En la herencia del Leonelismo, pesan esos 8 años de cultura tirados al desván de los caprichos. Si hubo una zona donde la Democracia y la transparencia perdieron su pleito, fue en la antigua secretaria de cultura, hoy ministerio.
Pero esto sucede también, debemos recordarlo, porque nuestros políticos entienden que la Cultura no tiene valor humano o político, en consecuencia nombrar a alguien para que haga desmanes y hacerse de la vista gorda, mientras el tiempo y las ofensas transcurren, es lo más normal, claro con una condición: que sea parte de los entuertos y las emergencias financieras según circunstancias, agregan algunos analistas de entero crédito.
La construcción de una Democracia, sujeta a derechos y deberes, implica un espacio para la Cultura, entendida como un aporte que hace el gobierno en la educación de sus ciudadanos y ciudadanas.
La Cultura como una cenicienta condecorada, es un juego de máscaras oportunistas, estandarte que no aguanta un balance público sin tener que bajar la frente, al descubrirse los trapicheos que algunos imaginan, falso o verdadero.
Creo que se debe aprovechar el advenimiento del nuevo ministro de cultura, para hacer el debate necesario y urgente sobre la situación actual de ese ministerio, otrora áulico e intocable, vidrio de Belén para genuflexos y lechuguinos...
NOTA: Y de la ley de cine, ni se hable. Manipulada por manos ignorantes, porque ser ministro no otorga sabidurías extras a tarugos, los resultados finales ahí están. Viejos aliados ahora se desmarcan con furor. Una ley que sigue siendo una negación al espacio cultural del cine, para privilegiar el comercio puro y simple. Una ley que niega la necesidad pedagógica de la formación, para privilegiar fruslerías de desconocedores, pero el poder a veces todo lo puede... Hasta lo peor.


















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