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Arquitectura y energía 

¿Ahora es?

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Juan C. Sánchez González

Arquitecto

Sobre mí

Máster /DEA en Arquitectura Bioclimática y Eficiencia Energética en la Edificación.

La República Dominicana fue uno de los signatarios, firmando y ratificando en el año 2002, del protocolo de Kioto de 1997,  y que entró en vigor en el año 2005. En aquel momento histórico gran parte de la humanidad concienciada con el tema del cambio climático vió  un potente rayo de luz que nos venía desde el horizonte. El compromiso de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero – entre otros puntos- por parte de los países industrializados y la responsabilidad ambiental por parte de los países emergentes auguraban un futuro mucho mejor que el de un mundo sin Kioto.

Hoy Kioto y todo lo que el significó fue poco más que buenas intenciones….Sin embargo no perdemos las esperanzas de retomar el camino que apenas se transitó. Entonces pensamos y nos preguntamos ¿Ahora es? Para inmediatamente responder: desde luego que sí.

Con el inicio de un nuevo período gubernamental en nuestro país, nos hacemos la misma pregunta de esperanza. ¿Ahora es?  ¿Será este el momento en el  que se consolidará el bienestar social en la amada Quisqueya? Muchos factores lo determinarán y la voluntad política marcará la pauta. Es el momento para pasar de la palabra a los hechos, de convertir los buenos deseos y planes de gobierno en acciones tangibles, de alcanzar un gran pacto social tan esperanzador como lo fué Kioto, pero con el compromiso firme de cumplirlo entre todos; comenzando con los de arriba.

Nosotros desde nuestra óptica bioclimática alentamos a las nuevas autoridades a que creen las condiciones para fomentar la vivienda de protección oficial, que cubra las necesidades habitacionales de las familias menos favorecidas  y que solvente el déficit cuantitativo y cualitativo pero en suelo urbanizable; con la debida planificación de servicios e infraestructuras  y una alianza  estratégica entre sector público y privado– tal como cita el presidente en su programa- pero además con condiciones de diseño que potencien el ahorro, el confort y la eficiencia energética.

En un país como el nuestro eminentemente presidencialista, es el poder ejecutivo quien tiene muchas veces el papel protagónico de impulsar iniciativas de ahorro y eficiencia energética en el terreno de la construcción de proyectos arquitectónicos y de infraestructura en sentido general; y diríamos que aún más, integrarlas en todos los ámbitos de la vida de nacional como una cultura generalizada. Con un poco de visión del nuevo ejecutivo, se nos plantea la posibilidad real de crear un marco amplio, pero a la vez pormenorizado, donde las energías renovables tengan un espacio real de implementación y utilización en nuestro medio cotidiano no solo en el plano energético y medioambiental, sino como generador de empleo. Repetimos, hacer de las renovables una cultura integrada a nuestras vidas, a nuestros paisajes rurales y urbanos, que además de ayudarnos a ahuyentar el “fucú” de los apagones, de ahorrarnos grandes sumas de dinero, de evitar en gran medida el uso de combustibles fósiles, de sumar para la preservación del medioambiente, nos cree un nuevo y pujante mercado laboral.

En economías otrora sólidas como la española, el tema de las energías renovables y la eficiencia energética en el mundo de la industria y la construcción  se ha convertido en una de las vías de creación de empleo con mejores posibilidades.

¿Por qué no puede hacerse en la República Dominicana? Pensamos que Ahora es el momento de fortalecer la Comisión Nacional de Energía y por medio de ella trazar las pautas, crear y/o ampliar los marcos reguladores para emprender las acciones que nos conduzcan a al establecimiento sólido – no ya utópico- de toda una estructura pública y privada de generación de energía por medio de captadores solares, paneles fotovoltaicos, aerogeneradores (eólica), geotermia, etc.

Contrario a la tónica de nuestra columna,  no hemos podido resistir  la tentación de sugerir dos o tres cosas al nuevo gobierno – tampoco lo hemos evitado mucho- y plantearle nuestro particular punto de vista…incompleto como es natural, pero absolutamente inspirado en la idea de un mejor porvenir. Desde hace mucho tiempo los dominicanos acariciamos el sueño de una democracia con  equidad social, donde los hijos de machepa como decía Don Juan puedan disfrutar de una sociedad con justica social, libre y próspera. Hoy esta sociedad a la que aspiramos solo es posible en un escenario ecológicamente sustentable, armónico con el medio natural. Creemos que es un buen momento para tomar cuatro o cinco decisiones clave en torno a la eficiencia energética y la sostenibilidad y a que están íntimamente ligadas al desarrollo de este buen pueblo. Ahora es… ¿Podremos corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se hizo? Esperamos que sí.

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