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Un Haití Dominicano 

La frontera cerrada al comercio por los transportistas haitianos

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Alanna Lockward

Escritora

Sobre mí

Alanna Lockward estudió periodismo en México y ha trabajado en Rumbo, y Listín Diario como investigadora, crítico de arte y editora cultural. Reside en Berlín desde finales de los 90.

Desde el pasado lunes 25 el área frente a la comandancia militar de Jimaní está repleta de camiones y patanas que no han lograda cruzar hacia Haití debido al movimiento huelguístico. El alza de la tasa arancelaria implementada por el incumbente de la aduana de Malpasse, Jean-Jacques Valentin, ha provocado las protestas. En declaraciones a la prensa, Valentin afirma que los huelguistas maniobran afiliados a “un grupo de contrabandistas que rehúsan respetar los reglamentos aduanales”. Mientras tanto, las mercancías procedentes del lado dominicano que mantienen al comercio fronterizo a la orden del peso, se descomponen irremediablemente bajo el calcinante sol.

En Malpasse, la contraparte haitiana de Jimaní, el portón de hierro que regula la entrada y salida de vehículos está excepcionalmente despejada. Los únicos medios de transporte “autorizados” por los disidentes son los pertenecientes a la prensa, el cuerpo diplomático y la policía. Improvisando una barrera humana desde un par de kilómetros antes de Malpasse, transportistas descontentos defienden a puño y palo su legitimidad trabajadora. Dos agentes del orden público son testigos impasibles, o más bien, respetuosos, de estos hechos desde una amigable distancia. Parece que se trata de una huelga irreprimible. Sabia actitud de los policías puesto su desventaja numérica frente a los que protestan es muy evidente. Tampoco hay que olvidar que en Haití el nuevo cuerpo policial es extremadamente reducido: poco más de 1,000 policías para más de siete millones de personas.

“La policía les tiene miedo”, comenta en Jimaní Francisco Lizardo, y añade: “Esos haitianos no tienen concepto”. Su amargura se explica porque se le han dañado todos los cocos que transportaba desde Nagua. Ha perdido más de 10,000 pesos porque el paro no le permite depositar su carga en los mercados de Puerto Príncipe. En Jimaní se puede pagar en gourdas haitianas y recibir el cambio en pesos, pero ni una ni otra moneda está en los desgastados bolsillos de Leonardo Peña, quien salió a las diez de la noche de Santiago con un cargamento respetable de cueros de vaca. “Yo transporto mercancía a través de la frontera desde el '94 y esta es la segunda vez que pasa esto, el problema siempre lo dan los haitianos”. A este conductor ya se le acabó el dinero de la dieta y no piensa abandonar su carga a la deriva porque: “yo soy un hombre responsable”.

En Puerto Príncipe, el cónsul dominicano Carlos Castillo declaró a LISTÍN DIARIO que se trasladará personalmente al lugar de los hechos para tratar de contribuir a la solución del conflicto. Una situación parecida contó con la intervención exitosa de Castillo en el pasado. “He tenido varias reuniones con el Director de Aduanas donde hemos sugerido que los productos dominicanos reciban el mismo tratamiento que los productos provenientes de otros países latinoamericanos, es decir, un tratamiento no preferencial”.

Elvis Presley Resignac, alias Dou-Dou, es uno de los voceros de las más de doce organizaciones de comerciantes y transportistas haitianos en paro vial. Asegura que el aumento exagerado y al ojo por ciento del impuesto aduanal es injusto. “Resistiremos hasta que el Estado nos permita vivir de nuestro trabajo”, dice. Lo acompañan compañeros y curiosos. Desde lejos observan dos policías.

Raúl Recio. Sin Título, de la serie "Yo estoy aquí pero no soy yo" (1986-2000)

LISTÍN DIARIO, DOMINGO 31 DE MAYO DE 1998.

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