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Esta violencia no le importa a nadie….

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Amanda Castillo

Antropóloga

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Antropóloga con Doctorado en Francia

Desde el año 1996,[1]bajo la contratación de una consultoría para el PNUD, intentamos alertar las autoridades  o sea al gobierno de turno,  de los riesgos que representaba para  el país,  las manifestaciones de violencia que se venían registrando, dejando  claro que no se trataba de una violencia adaptativa, sino de una violencia destructiva,  la cual es considerada como un fenómeno primitivo e indeseable que debe ser superado.

Para entonces diseñamos  un proyecto que llamamos,” Plan de acción para la Violencia”, intentando  hacerlo conocer en diferentes instancias, en dicho  documento  señalábamos:

“La violencia que se viene generando en nuestra sociedad, desde hace unos meses está lejos de ser una violencia adaptativa, ella responde  a la violencia sádica y está estrechamente ligada a la transgresión de las normas sociales y se expresa mediante violaciones, robos, asaltos a mano armada a cualquier hora del día y de la noche, so pena de la perdida de la vida, viéndose ciudadanos y miembros del orden afectados por igual”.

Destacando que, los estallidos barriales de aquel entonces  tenían  un   origen “ poco definido, ya que las reivindicaciones  sociales están envueltas en la droga y  violencia urbana, expresada en un comportamiento agresivo de los ciudadanos y la violencia intrafamiliar que es bastante amplia, pues engloba desde las agresiones a los niños hasta las mujeres golpeadas y asesinadas por sus parejas”.

Dejando claro que la violencia que se presentaba  a mediados de la década de los noventa era

“ una violencia delincuencial  que pone en desasosiego la ciudadanía y amenazaba  la gobernabilidad” Habiendo realizado un Diagnóstico,  que destacaba  los fenómenos  que inciden en ella, ya que la violencia en nuestro país responde a una multiplicidad de causales que convergen en un solo y único escenario, la sociedad dominicana, sumergida  en sus deficiencias institucionales y humanas,  haciendo  de este escenario un espacio propicio para la violencia delincuencial, dado el estado de los cuerpos de control social y   de aquellas  instituciones paralelas  que inciden  en  frenar la disfuncionalidad de la sociedad. Para entonces  alertamos “el fenómeno está en los inicios  de lo que será una escalada desmedida de la violencia, en caso  de que no se implementen acciones eficaces. Estas observaciones están basadas en la observación y análisis comparativos con otras sociedades.”  Ya que veníamos observando el fenómeno, desde Venezuela lo que nos llevo posteriormente a  Chile y a Brasil, donde participamos en cursos y eventos internacionales vinculados al fenómeno.

La especificidad que presenta el fenómeno de la violencia en nuestro país, se ve agravado por los siguientes aspectos, que fueron destacados para entonces:

A) Ausencia de control social, dada la falta de normativas, enmarcadas dentro de una fuerte impunidad, lo que ha llevado a generaciones a sentirse fuera de la ley , con una justicia que no responde a los requerimientos de los nuevos tiempos. B) La crisis familiar, alto porcentaje de divorcios, patrones relacionales basados en el machismo, violencia intrafamiliar, ocupación de la mujer fuera del hogar y la paternidad irresponsable. C) Fuerte penetración de los medios de comunicación social, creando esquemas de consumo  y conductuales distante del ser  humano, acelerando la transición de una sociedad tradicional a una sociedad en vía de desarrollo. D) Transculturización del crimen, mediante el acelerado proceso de deportaciones de inmigrantes desde EEUU. E) Desarrollo y evolución del negocio de la droga, en la medida que, las sociedades desarrolladas  controlan el flagelo, los países emergentes tienden a convertirse en consumidores. F) Ausencia de recursos humanos y tecnología apropiada. G) Globalización de la criminalidad. H) Indefensión de nuestras fronteras, ante grupos extranjeros que ejercen presión .I) Identidad del conflicto, patrones conductuales de la población orientados a la adopción  y al mimetismo de prácticas “culturales” extranjerizantes. J) Crisis de valores éticos y morales. k) Aumento de la  desigualdad y la pobreza, especialmente en las zonas rurales, que ejercen  presionen en  las urbanas.

Estas  recomendaciones  no fueron escuchadas, porque el quehacer político de este país, no considera las políticas públicas orientadas al crecimiento del ser humano como un instrumento esencial para la construcción de la sociedad, esta es una sociedad construida con cemento y arena, y lo que estamos viviendo a nivel de violencia es  apenas el producto de un esfuerzo sistemático de abandonar   la ciudadanía a su propia suerte.

Cabe señalar que  las propuestas, ideas y proyectos, cuando son independientes, son plagiados y desconocidas para no tener que recocerle al gestor el merito de aportar algo diferente a todo lo que se viene dando.

Aquí nadie escucho nada hace 15 años,( tres lustros), espacio científicamente, válido para implementar políticas públicas  preventivas y obtener  resultados,  hoy el fenómeno de la violencia está en plena escalada[2] y es realmente difícil de frenar, es bueno que lo sepan los lectores y las autoridades .

Siendo  delicado, que el presidente entrante pueda asumir la  solución  del problema.  Porque  aquí, no hay con quien, ni con que frenar nada. Que no sea con la represión más brutal. Por lo menos la violencia, además  está comprobado que, la violencia  no se frena con la violencia. Independiente de que, no se pueden seguir tratando  los delincuentes como caballeros, pero antes  hay que sentar precedentes  de educación, prevención y sanción.

Aquí la impunidad es una constante existencial que  da resultados.  La vida en sociedad  necesita reglas, ciudadanía comprometida y una clase dirigente consiente, preparada y honesta.

Ahora se ha planteando observar  la violencia,  para  observar lo  evidente, la frecuencia, la tipología. Todo eso fue dado en  un diagnostico en el cual se planteaba que,  el problema de la violencia en nuestro país se agravaría.  Proponiendo  acciones de las cuales  citamos algunas:

1-. Crear un observatorio de la violencia, que permitiera el diseño de políticas públicas coherentes.

2-.Implementar sanciones rápidas y ejemplarizantes para determinados tipos de delitos,  como violaciones, secuestros y asesinatos a miembros del orden.

3-.Profundizar el proceso de reforma de la justicia.

4-. Diseñar un Plan de seguridad ciudadana.

Algunas de estas ideas fueron plagiadas  y recreadas por algunos técnicos internacionales muy bien pagados, que recomendaron el” Barrio Seguro” una década después y otras acciones ligeras y pocos sustentables, carentes de continuidad.

Hace 15 años, muchos de los delincuentes de hoy tenían apenas 5 años o estaban naciendo, bajo el escenario  de las conductas delincuenciales  de aquel entonces, hoy la violencia se ha   instalado en nuestra sociedad como una forma más de inter actuar. La violencia intrafamiliar está dejando una estela dramática de la cual se verán los resultados en los próximos lustros, si no actuamos a tiempo sobre los niños afectados.

Es lamentable que nuestra clase política, tenga la tendencia a dejar que el problema se instale, para aparentar arreglarlo luego. Una vez más queremos dejar constancia de que el fenómeno  de la violencia  apenas está  en su fase de escalada, las  observaciones que se puedan hacer hoy  al fenómeno  no serán determinantes para frenarlo. Ya pueden empezar a contabilizar lo que esto podrá representar a nivel económico para el país, porque a nivel humano hace ya mucho tiempo, que fue anunciado  y  no le importo a nadie.

Estos fenómenos de sociedad, no se controlan por decreto, surgen de las entrañas  de  las  sociedades  mismas,  que las produce por el mal manejo que hacen sus dirigentes y por el surgimiento  e interacción de  conductas  disfuncionales, que los seres humanos desarrollan.

Siendo necesario que sea la sociedad   misma la que luche, desde su interno por desarraigarla, y eso habrá que verlo, dada la inmovilidad por la cual atraviesa esta sociedad y la ausencia real  de un liderazgo político, comprometido con visión humanística.


[1]   Ver Cuadernillos de la Reforma  I er evento sobre la violencia 1996, Sto Dgo.

[2]  Los resultados electorales han incidido.

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