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Cándido Mercedes
Sociólogo
Sobre mí
Maestría en Alta Gerencia, Especialista en Gestión del Talento Humano, Sociología Organizacional y Desarrollo Organizacional y Gerencia Social, se desempeña como Consultor e Instructor Gerencial. Catedrático de las Maestrías de Alta Gerencia y Gerencia Financiera, del INTEC, Coordinador de las Maestrías en Administración y Recursos Humanos, de la UCE, fue Consultor del PNUD.
Si hay algo realmente institucional en República Dominicana, es el desorden en el Estado. Un Estado premoderno. Un Estado del Siglo XIX y comienzo del Siglo XX, para dar respuesta a una sociedad de la Información, del Conocimiento, de las redes, del Siglo XXI.
Es lo que plantea, a fuerza de realidad y ceguera profunda, las distintas agendas para lo que debería ser un proyecto societal. Lo grave de ese caos institucional del Estado, es que pocos se benefician del mismo y perjudica a la sociedad, como un todo. Los beneficiados son los que más poder tienen y no sienten ninguna necesidad de construir una sociedad de Derechos, una sociedad con reglas compartidas y asumidas por todos, generadoras y creadoras de espacios de equidad y de justicia.
El objetivo de la Política, desde el Estado, en su carácter esencial es la de construir y proveer bienes públicos, por medio de decisiones y acciones colectivas que satisfagan las necesidades materiales y espirituales de la sociedad. La política no puede ser otra cosa entonces, que la creación del ser humano en la búsqueda de tomar decisiones colectivas, que sean vinculantes, para el logro de objetivos comunes, con normas establecidas y, más importante, compartidas y contraídas por todos.
La dinámica desde el Estado en la creación de bienes públicos, dada siempre la escasez y limitaciones de recursos, es la de producir éstos, con el mayor grado de justicia social, de equidad y de responsabilidad institucional. Ello así, porque lo que caracteriza al Estado, como amortiguador de todos los intereses de la sociedad, es que se mueve permanentemente entre: Conflicto–Competencia y Cooperación.
Es lo que ocurre en la sociedad dominicana, con los sueldos de la Administración Pública, tanto Central como Descentralizada. Allí se dan verdaderas distorsiones, aberraciones. Los sueldos nunca han sido atribuidos a estudios de Valoración de Cargos, en función del grado de complejidad de los mismos, del grado de dificultad en las tareas, de los niveles de educación. En otras palabras, los sueldos en su fase primaria, se ponen por el nivel de Competencia Técnica, Profesional que amerita el puesto y por las condiciones del Perfil Psicográfico de los mismos. Esto quiere decir, que el sueldo no se le pone a la persona, sino al Cargo o Puesto; después de una exhaustiva Descripción y Valoración, cumpliendo con el principio de: A trabajo igual en idénticas condiciones, sueldo igual.
A más de un año del Anteproyecto de Ley general de Salarios para el Sector Público, enviado por el Ministerio de Administración Pública, no ha sido conocido por el Senado, aunque ya la Cámara de Diputados lo aprobó. Entre sus considerados, se encuentran: 1) Que la política salarial como la escala salarial deben tender a corregir las distorsiones existentes en la actualidad, reducir la brecha y proveer a los órganos rectores mecanismos y procedimientos coherentes y diáfanos. 2) Que una ley que transparente los componentes retributivos de los cargos del Sector Público; en el que se definan los componentes con la finalidad de garantizar la unicidad.
Este Anteproyecto trata de racionalizar los sueldos en la Administración Pública que son un monumento a la irracionalidad, al caos y al desorden, y expresión de una inequidad desde el Estado, que cuasi deviene en una iniquidad por los signos tan ostensible de desviación y descarrío que conllevan.
Nos encontramos con perlas como las siguientes: 1) Un funcionario tiene un sueldo X, sin embargo, en el conjunto de compensaciones, en su paquete de remuneración, recibe más ingresos que el sueldo mismo; muchas veces en más de un 100%. 2) Muchos funcionarios reciben ingresos por pertenecer a determinados órganos de la Administración Pública, que son consustanciales a su puesto, como parte de la naturaleza de su cargo. 3) Decenas de funcionarios tienen tarjetas de créditos, dos y tres, que el monto de las mismas, exceden en más de un 100 % su sueldo nominal. Estas tarjetas son sin límites en sus usos. 4) Decenas de funcionarios reciben cheques de más de RD$50,000.00, los hay hasta de RD$100,000.00 por gastos de combustibles, sin tener que demostrar el consumo del mismo mensualmente. 5) Decenas de funcionarios gastan hasta RD$40,000.00; $35,000.00 en llamadas telefónicas (si no es un record de Guinness, estamos cerca).
Sabemos que desde la gerencia de Recursos Humanos, los sueldos no se le ponen a las personas, sino a los puestos o cargos, sin embargo, el estudio “Niveles de Disparidad en los Salarios en la Administración Pública”, elaborado por Participación Ciudadana, en el marco del Observatorio a la implementación de la Ley de Función Pública No. 41-08; se resaltan la enorme asimetría de los puestos con los mismos niveles de exigencias, de competencias técnicas. En algunos casos, los grados de desigualdad se encuentran contenidos tres y cuatro veces con respecto al del menor sueldo. Esto es, un puesto X, gana RD$30,000.00 en un Ministerio y ese mismo cargo en otro Ministerio gana RD$150,000.00; lo que significa que el sueldo máximo de un Ministerio, de un puesto determinado, está contenido 5 veces más que el sueldo mínimo de otro Ministerio. En otra palabra: 400% más, entre el máximo y el mínimo.

Fuente: Niveles de Disparidad en los Salarios en la Administración Pública, Participación Ciudadana.
La aberración alcanza su clímax mayor cuando podemos decir que aquí hay choferes que ganan tres veces más que un Ministro. Hay Ministros que tienen un sueldo de RD$75,000.00 y hay choferes que tienen sueldos de: $150,000.00; $61,168.58; $53,992.00; $40,000.00. Lo mismo sucede con empleados que trabajan en el Servicio de Seguridad Personal; algunos ganan: $57,590.00; $54,000.00; $58,000.00; RD$107,500.00; $46,212.28.
Uno de los termómetros para saber la calidad de una sociedad, es comprobar cómo es con los niños y con los envejecientes con respecto a las políticas públicas, alrededor de estos dos importantes segmentos poblacional. Pues así mismo, hoy se determina el desarrollo humano y el progreso de una sociedad, por la forma en que se distribuye la riqueza en: Educación, Salud y Seguridad.
Un profesor de básica y/o media tiene un sueldo base de RD$8,972.63. En el Estudio de los Niveles de Disparidad en los Salarios de Participación Ciudadana, los sueldos de los titulares de 72 entidades públicas, multiplican en promedio por 25 el sueldo de un profesor. En cambio, los sueldos de las 72 entidades de sus incumbentes multiplican en promedio por 6, el sueldo de un médico y por 45.13 veces el sueldo de un POLICIA. Eso es en el promedio de 72 entidades. Hay sueldos de funcionarios con sus compensaciones mensuales, que están contenidos 238 veces más que el sueldo mínimo y multiplican por 200 el sueldo de un profesor y es 4700 mayor que el sueldo de un médico.

Fuente: Niveles de Disparidad en los Salarios en la Administración Pública, Participación Ciudadana.
Podemos decir que la desigualdad es tan visceralmente asimétrica que un solo sueldo con su compensación de un funcionario, es el equivalente a toda una vida laboral de un empleado, con el sueldo mínimo, a lo largo de 20, 25 y 30 años de servicios. La visión de un Estado moderno que anhela la modernidad, es la de anular con políticas públicas esta desigualdad. Es la manera, como desde las instancias más altas del poder, pueden construir un liderazgo más ético, más moral. Un Estado moderno, más que las correcciones y los daños que ocasionan estas desviaciones, son las señales y simbología que emiten en la construcción de un liderazgo con autoridad moral.
En medio de esta necesaria racionalidad salarial, desde la esfera pública, alguien podría argumentar que no nos vamos ahorrar RD$20,000,000.00 millones de pesos y que solo existen alrededor de 4,000 a 5,000 funcionarios que se benefician de esta perversa inequidad. Esa no debería ser la reflexión. La misión es caminar por el esfuerzo de enviar luces que propicien el rumbo cierto de la confianza y de la credibilidad. En nuestro país, nadie en la administración pública debería ganar más de RD$550,000.00. Ese debería ser el sueldo más alto, que en este caso sería el Presidente de la República. La Administración Pública es servicio, es vocación. ¡Única garantía de poder exigir más esfuerzo a la sociedad. Solo así, podremos construir un verdadero Estado Democrático Social de Derecho!


















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