/ Noticias por fecha

Blog detalle

Agora 

Factores y actores en la crisis del PRD

Factores y actores en la crisis del PRD

Saber más Acerca del Autor

Blog detalle

César Pérez

Sociólogo, urbanista y municipalista

Sobre mí

Doctor en Sociología de la Universidad de Estudios de Roma, Italia. Profesor de Sociología urbana por más de 35 años. Ha publicado numerosos estudios sobre gobernabilidad local y gestión urbana.

En última instancia, el desenlace del proceso convencional del PRD del 2011, del cual salió ganancioso Hipólito Mejía, en última instancia, constituye el factor determinante de la presente crisis que sacude a esa colectividad política. Sin embargo, en el discurrir del proceso electoral recién pasado se fueron combinando una serie de hechos que han determinado el carácter multifactorial de esta crisis.

Los resultados de la convención del 2011 reflejaban una casi paridad en la correlación de fuerzas entre Miguel Vargas e Hipólito Mejía. Sin embargo, el proceso electoral modificó esa correlación a favor de este último hasta tal punto, que la fuerza de Vargas, en términos numéricos y de representatividad, se ha reducido prácticamente a la nada.

Sus antiguos seguidores más representativos han rechazado su nefasta y vergonzosa actitud frente al candidato de su partido y ahora militan por la legalidad partidaria, entre otros, el presidente en funciones y los secretarios general y de organización del partido.  Ante ese hecho, dos días antes de las votaciones, sin rubor ni pudor Vargas envió  a la JCE una ilegal lista de los dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional del PRD.  Preparaba su sainete.

Y lo preparaba contando con el factor PLD/gobierno, pues así como durante el proceso electoral Vargas jugó el papel de Caballo de Troya en su propio partido, ese mismo papel lo juega ahora el gobierno/partido en la presente crisis del PRD. Ese es el aspecto más ominoso y peligroso para el discurrir y eventual culminación de la presente crisis de ese partido.

Es ostensible la legitimidad y legalidad de la mayoría  agrupada en torno a Mejía, pero el camino hacia la solución de la crisis de ese partido terminará en la sala de los tribunales, las cuales están controladas por el PLD/gobierno, cuya dirección y cuadros medios estarían mayoritariamente tentados a llevar a efecto su perenne deseo: la destrucción del PRD o en esta coyuntura, reducirlo a máximo, al constatar la tendencia a la baja de su cuerpo electoral en los dos últimos comicios evidencian, al punto de ya ser menor que el del PRD.

Alrededor de Danilo existen algunas cabezas inteligentes, que quizás entiendan que destruir el PRD es tarea imposible, que intentarlo sería una mayúscula irresponsabilidad. Saben que tendrían que escoger entre el apoyo de un Vargas disminuido, rodeado de algunos tránsfugas y buscavida, para agenciarse la legitimidad y legalidad de determinadas iniciativas de gobierno o hipotecar la gobernabilidad del país, enfrentando el 47% de la gente que favoreció a Mejía, además del otro 2% que también votó en contra del candidato del gobierno.

Hasta donde podrían detener ese deseo de destruir el PRD, algo que parece formar parte del código genético de la generalidad de los peledeistas?, el  tiempo dirá. Mientras tanto, el PRD real y legal, cuya fuerza en el mapa político del  país lo videncia su mayoría en 28 provincias, debe recurrir a la movilización de su militancia, de su cuerpo electoral y de la sociedad, para ganar apoyo en su hasta ahora inevitable batalla legal contra la afrentosa alianza Vargas/gobierno, tejida a través de pactos y negocios privados con los principales sectores del presente gobierno desde hace mucho tiempo. También para enfrentar los peligros de una dictadura de partido, que es lo que  esencialmente  han sido los gobiernos del PLD.

No se trata de simplemente defender al PRD (cuyos dirigentes, reitero, en sentido general han sido inconsecuentes con el significado de ese partido), de lo que se trata es de impedir que la prepotencia de algunos, los lleve a querer imponer un irrefrenable e insano deseo de querer destruir una colectividad política, por falsas razones de carácter social o por intolerables prejuicios de carácter étnicos, como en su momento ocurrió con Peña Gómez.

Hoy se trata de ese partido, mañana podría ser otro y por otras razones. Esa es una lógica de determinados hechos políticos que algunos países  han culminado con el surgimiento de muchos gobiernos de fuerza. Por eso, creo importante la reflexión sobre los hechos, actores y factores que tipifican la naturaleza de la presente crisis del PRD, para entender el curso que podría tener el proceso político de este país, de cara a su futuro mediato e inmediato.

Ver Comentarios

Comentarios

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Ver las Opiniones

Editorial

Publicidad

NoticiasCésar Pérez