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¿Qué alternativa? Por una nueva socialdemocracia

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Carlos Báez Evertsz

Politólogo y sociólogo

Sobre mí

Doctor en sociología (PhD).Postgraduado en comunicación política. Funcionario de carrera por oposición del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado de España (en activo de 1986 al 2009). Ha sido profesor de sociología y ciencias políticas. Actualmente es analista político.

Ante la situación actual y más aún, hacia el deterioro generalizado de las condiciones de vida a la que nos abocamos en los próximos años, con toda probabilidad, se han alzado y se levantaran aún más voces críticas pidiendo un cambio y una democracia real.

La indignación moral es imprescindible para lograrlo, pero no es suficiente, también hace falta la acción eficaz para modificar la correlación de fuerzas a favor de los más desfavorecidos, que en diversos grados, somos la inmensa mayoría de la sociedad.

En la posguerra para construir los Estados de Bienestar fue imprescindible la acción concertada de los sindicatos, y los partidos, especialmente socialdemócratas o socialistas. Pero hemos visto como en muchos países europeos los socialdemócratas han ido perdiendo el rumbo, han abandonado las soluciones económicas keynesianas y han caído en brazos de la hegemonía ideológica neoliberal, aunque introduzcan matices, importantes quizás, pero secundarios e insuficientes.

Las llamadas "terceras vías", que desde el Reino Unido propugnaba Tony Blair basadas en las ideas del sociólogo Anthony  Giddens, que pretendía una fusión entre socialdemocracia y conservadurismo, en una pretendida marcha "más allá de la izquierda y de la derecha", demostraron una falta de ética en la política exterior (guerra de Iraq), así como un incremento de la desigualdad social, continuando en ello la vía del thatcherismo (Tony Blair, La tercera vía,1998, Aguilar, Madrid y Anthony Giddens, Más allá de la izquierda y la derecha,1996, Cátedra, Madrid)

En el Reino Unido, hacia el fin del mandato de Blair y de Gordon Brown, había más desigualdad en renta, en la distribución de la riqueza, en la salud, en la educación y en las oportunidades vitales, que en ningún otro momento desde la década de 1920.

Por tanto, la alternativa eficaz  para corregir la desigualdad social y hacer una sociedad más próspera y equitativa no depende sólo de las etiquetas de los partidos. No basta declararse socialistas o socialdemócratas. Hay que poner en ejecución políticas que lo demuestren.

Dicho esto, lo que a mí me parece claro es que las políticas a realizar deben ser de tipo socialdemócratas y no neoliberales. Debemos combinar los mercados regulados y bien supervisados, es decir, las iniciativas privadas de los empresarios y emprendedores de todo tipo, con un papel activo del Estado en la vida económica, y con una fiscalidad progresiva.

Con un objetivo: crear empleo, mejorar el Estado de bienestar, disminuir la desigualdad social y hacer la democracia más participativa. A la vez que se intenta promover una nueva cultura, basada ya no en el consumismo obsesivo sino en vivir mejor y con menos.

Lo que no se puede es ganar como cien y gastar como si se ganara el doble, acudiendo al endeudamiento personal permanente, ya que eso conduce a una mayor pobreza e incluso miseria en el futuro, porque está demostrado que ni el progreso, ni el crecimiento de la riqueza son una espiral ascendente sin límites.

Necesitamos otra cultura del consumo, del gasto, y una forma de vida más austera (el modelo del llamado "way of life" americano también ha entrado en crisis para una parte significativa de la población de ese país).

Lo más importante no es cuan rico sea un país sino que haya más igualdad social. Menos diferencia entre la ínfima minoría más rica y los sectores medios y de menos ingresos.

Todo ello sin desestimular las inversiones y la movilidad social basada en la educación, el mérito, la capacidad y el trabajo. Hay ejemplos de países  muy ricos que lo han logrado, Suecia, Noruega, Finlandia. De manera, que el contra argumento de que la igualdad es incompatible con la prosperidad, es una falacia de la derecha.

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