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L’osservatore rominicano 

Los chicharrones de Dios

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Guido Riggio

Poeta, empresario y economista

Sobre mí

Estudió en la PUCMM. Autor de los libros "Los espejos del tiempo", "El ángel" y "El otro jardín". El poeta León David escribió: "los poemas, harto breves y hermosos, incluidos en el poemario de Güido Riggio Pou intitulado El otro jardín responden plenamente, hasta donde el genio de la lengua castellana lo permite, a esa modalidad lírica tan característica del espíritu y la sensibilidad nipones que, durante la segunda mitad del siglo XIX –cruzando las palabras "haikai" y "hokku"- fuera denominada "haiku". http://guidoriggio.blogspot.com

Si asumimos que Dios fue el hacedor del Universo podemos afirmar con absoluta seguridad que jamás fue un “Diseñador Inteligente”, que más bien se valió de los inciertos corrillos del azar y del error para lograr su autoproclamada hazaña.

No me imagino a un “Diseñador Inteligente” y Dios Omnipotente que, para solo crear un pulgar oponible a los demás dedos de la mano prensil del hombre (y que suele utilizar para sostener sus chicharrones), tuvo la necesidad de emplear millones y millones de años de “evolución universal y terrestre” para poder hacer surgir al Homo Habilis, Sapiens y Erectus, aquel que caminó en dos patas (tras unos chicharrones) para que entonces le surgiera el pulgar. después de haber liberado su mano del roce con los suelos.

De manera que el pulgar, lejos de ser “diseñado”, surgió de un proceso azaroso y penoso, como consecuencia de una gradual adopción y adaptación de los homínidos al medio (que antes de este evento no podían agarrar los chicharrones), muy achacosa, caracterizada por una serie de etapas antropomórficas intermedias muy azarosas y complicadas.

No obstante, antes de la aparición de los primeros homínidos, parece que el “Diseñador Inteligente” se mantuvo muy ocupado por miles de millones de años jugando con fuego y agua ( y friendo chicharrones) para conformar la superficie terrestre donde había decidido exponer una muestra universal de su maravillosa creación donde, antes hacer al hombre ( y cocinar sus chicharrones),  se gastó miles de millones de años para jugar con los grandes dinosaurios, viéndolos surgir en sus diferentes formas evolutivas y tamaños, devorándose unos a otros en interminables luchas sangrientas, disfrutando de la violencia.

Y todo esto, después de haber creado billones de galaxias con trillones de soles y planetas (todos vacíos, sin cerdos ni chicharrones) en un inconmensurable “desperdicio de energía” y de “talento”, inútiles y redundantes, gastando infinitos recursos cósmicos para solo utilizar un ínfima parte de su obra infinita para crear vida solamente sobre esta Tierra.

Y lo peor, realizando todo ese gasto de recursos para dizque luego venir a entregar a su Hijo el Cristo, y declarar a la Iglesia Católica Apostólica y Romana fundamentalista - y a sus curas pederastas y papas encubridores-  como sus representantes exclusivos y legales, como la única Iglesia capaz de otorgar con sus dogmas la Salvación de los hombres, (¡Qué ocurrencia!) para evitar que se chicharraran ( como chicharrones)  y sufrieran en los infiernos gobernados por un Ángel rebelde que ( por Él estar entretenido comiendo chicharrones) se le escapó de los Cielos para venir a engañar a la Eva pecadora, la que nos trajo  la desgracia planetaria (siempre una mujer) creando del Pecado Original por estar friéndole  los chicharrones a su querido Adán en aquel Paraíso de sierpes hablantes carentes de cuerdas vocales.

Y, ante tanta torpeza de este Dios, cabría preguntarnos:

¿Y quién fue el azaroso que diseño a este “Diseñador Inteligente” que no supo plasmar con santa pulcritud la primigenia idea de la vida que por entonces habitaba en su mente?

¿O acaso era éste un pequeño dios desobediente y juguetón que, a espaldas de sus progenitores, decidió entrar a hurtadillas en el Laboratorio Cósmico de sus Padres para experimentar con mundos de juguete?

¿Por qué elegir el Azar en vez de ejecutar su plan con precisión divina, adultamente, evitando todo error y caos de construcción y evitar humanas tragedias y desdichas humanas?

¿Cómo se atreve a decirnos que tuvimos la culpa de la desgracia terrestre?

¿Cómo se le ocurre decirnos que todo lo por Él creado en el mundo no ha servido para nada y que ahora debemos ir a vivir a otro mundo porque Su Creación ha fracasado?

¿Cómo se atreve a dejarnos en manos de una Iglesia Romana-Dominicana que, en vez llevarnos en Metro a la estación “Mamá Tingo” de Villa Mella a comer chicharrones, nos quiere llevar en penitencia al Santuario de Higüey a rezarle a la virgen de la Altagracia (otra mujer culpable), para que ella, como pésima intercesora que es, aparezca como culpable su visible abandono y las  desgracias que pasamos en este mundo por Él estar de vagabundo friendo y comiendo chicharrones en sus mundos de juguete?

Oremus:

¡OH Señor!  Aunque sabemos que todavía estás en el séptimo día descansando de tu creación y de tu hartura, dedícanos algunos minutos para llevarte a Villa Mella a comer nuestros Chicharrones.

Coro:

Veni nobiscum Domine, ut comedam chicharrorum tuos

(Ven con nosotros señor, a comer tus chicharrones)

¡OH señor! , abandona tu hamaca celestial, y ven por aquí un domingo a ver nuestras criollas friéndonos los chicharrones.

Coro:

Mane nobiscum Domine, ut comedam chicharrorum tuos.

(Quédate con nosotros señor, a comer tus chicharrones)

AMEN.

 

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