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Vuelo político rasante de Vargas Maldonado

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Felipe Ciprián

Periodista

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Es licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y como periodista fue jefe de redacción de El Caribe, del diario Hoy y de Listín Diario, en los que además se desempeñó como editorialista y columnista. Actualmente está fuera del diarismo y realiza labores de corrección y edición de libros, así como coberturas especiales por solicitud de empresas o agencias extranjeras.

En el caso de que Miguel Vargas Maldonado fuera un genio de la política –algo de lo que está tan cerca como la Tierra del Sol, que se separan por una distancia de 149,6 millones de kilómetros- no tiene forma de sacar algún beneficio político de las próximas elecciones.

Pese a que se mantiene como presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), desde la proclamación de la candidatura de Hipólito Mejía no ha abierto la boca para respaldarlo, mientras una parte de lo que fuera su equipo político trabaja para sabotear las posibilidades electorales del partido blanco en un momento de excepcional descontento del pueblo dominicano con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que controla el resto de los poderes públicos y sus anexidades.

Sus luces políticas quedaron al desnudo cuando al conocerse los resultados de la elección primaria del PRD el 6 de marzo de 2011, Vargas Maldonado lanzó una doble acusación: Dijo que más de 200,000 miembros del PLD fueron llevados a votar por Mejía y que la Comisión Organizadora de la Convención lo permitió.

Vargas afirmó en forma categórica que el padrón semi abierto del PRD incluía a 400,000 peledeístas, de los que al menos 200,000 sufragaron por Mejía, por lo que si se excluían esos votantes del partido del gobierno en la convención interna perredeísta, él hubiese sido el claro ganador. Aparentemente, ningún peledeísta votó por Vargas porque consideró sus votos válidos.

El día 7 de marzo de 2011 Vargas leyó un documento en conferencia de prensa que decía: “No voy a permitir, bajo ningún concepto ni circunstancia, que el PLD decida quién será el candidato del PRD”.

Tras solicitar que se parara la emisión de boletines con el resultado de la Convención y amenazar con sancionar a los miembros de la Comisión Organizadora, Vargas fue más categórico al culpar al PLD de arrebatarle su triunfo cuando afirmó que “ni la democracia ni el partido de Peña Gómez, sucumbirán en nuestras manos, ni cederán a las pretensiones del PLD de convertirse en partido único en la República Dominicana".

De estos hechos y de estas palabras hace solo trece meses, pero Vargas Maldonado está muy lejos de actuar y pensar igual.

Como presidente del PRD no ha pronunciado el primer discurso de 20 segundos de respaldo a la fórmula Hipólito Mejía-Luis Abinader, mientras cada vez que ha emitido alguna declaración ha sido para enmendarle la plana a alguna iniciativa de Mejía y a desligar al PRD de ella. Ejemplos sobran.

Cuando se formalizó el acuerdo político de respaldo de Hatuey de Camps a Mejía, hace seis semanas, Vargas reaccionó con desconcierto y declaró –precisamente  ante la tumba de Peña Gómez- que no iba a ser barrendero del local del Comando de Campaña ni se iba a montar en una patana a caravanear.

Ahora nos despertamos con que siguiendo con el juego de utilizar a los organismos de espionaje del gobierno para tratar de conjurar la cosecha política que está haciendo Mejía de los escándalos de corrupción de funcionarios del gobierno, cuatro diputados del PRD que responden a Vargas Maldonado salen a denunciar que Guido Gómez Mazara trazó un plan infantil, vía telefónica, para matar a ese dirigente político, que por demás es el único civil del país protegido por una tropa que comanda un general.

Vargas Maldonado no solo transformó en amor su enojo inicial con el PLD que según él mismo “escogió el candidato del PRD (Mejía)”, sino que lejos de defender la unidad del “partido de Peña Gómez” y evitar que “el PLD se convierta en partido único en la República Dominicana”, parece que todo eso pasó a segundo plano y ahora se maneja con una agenda que desconocen los perredeístas.

Los defensores de Vargas Maldonado, sus asesores, sus fuerzas de tarea, son los críticos de Mejía dentro del PRD y los órganos de espionaje que no pueden impedir que unos ladronzuelos derriben cien torres de conducción de electricidad para robar metales, pero les sobra tiempo para violar la ley inmiscuyéndose en actividades políticas.

Y claro, ante el creciente cuestionamiento social y político de la corrupción en el gobierno, se entiende que el PLD, teniendo en sus manos a Vargas Maldonado, lo envuelva en maniobras para lanzar flechas a los tobillos de la candidatura de Mejía.

Lo increíble, lo inexplicable desde todo punto de vista es que Vargas entre en ese juego sin advertir que después de las elecciones del 20 de mayo,  independientemente del resultado, con ese proceder está liquidando su carrera política en el PRD. Amenazó con volar muy alto como líder político, pero lo hizo en rasante, levantando polvo y perdiéndose en la claridad del día.

Ya se lo dije a un amigo: el grado de agresividad con que el gobierno utilice a Vargas Maldonado para molestar a Mejía da una idea de la debilidad real de la candidatura de Danilo Medina y Margarita Cedeño.

Si es cierto que la grandeza de un hombre se mide por la nobleza de su corazón, la profundidad de su pensamiento y la justeza de sus acciones, no hay duda de que la pequeñez debe medirse por la soberbia de su corazón, la superficialidad de sus ideas y lo pérfido de sus actos.

¡Qué fácil es ser “político” ahora cuando no hay que defender principios, conducir guerras de liberación, vivir en la clandestinidad, pudrirse en prisión o que lo manden al exilio!

Es fácil ser político criticando al PLD porque se mete en la convención del PRD, escoge el candidato (contrario) y luego, huyéndole a ese atropello, ponerse al servicio del PLD para joder al candidato que impuso el PLD. ¿Comprende?

 

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