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Percepción y encuestas

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César Pérez

Sociólogo, urbanista y municipalista

Sobre mí

Doctor en Sociología de la Universidad de Estudios de Roma, Italia. Profesor de Sociología urbana por más de 35 años. Ha publicado numerosos estudios sobre gobernabilidad local y gestión urbana.

En sus análisis de las encuestas con cierto grado de credibilidad, algunos analistas serios tienden a decir que es estrecho el margen de la intención de votos que separa a los dos candidatos con reales posibilidades de ganar las próximas elecciones. Sin embargo, en privado no pocos expresan la percepción de que Danilo Medina naufraga en las fuertes oleadas que provocan las denuncias de corrupción contra el gobierno y que eso tiende a favorecer las posibilidades de triunfo de Hipólito Mejia.

Si bien las denuncias se han centrado básicamente en un funcionario: Feliz Bautista, la percepción generalizada en el discurrir del proceso de las denuncias, es que el caso ha evidenciado la dimensión de la red de la corrupción de la presente administración. El partido/gobierno, afectado directo, ha tratado diluir esa percepción y lo ha hecho a la defensiva, torpe y cometiendo errores garrafales como nunca lo había hecho en coyuntura alguna.

Constituye un error del Comité Político/gobierno PLD, asumir la defensa Bautista, a pesar de las implicaciones nacionales y ya internacionales que estas tienen, porque con ello pone en evidencia lo que muchos perciben: que las actividades de ese funcionario se corresponden sus funciones de gerente de una gran empresa de carácter político/económico de la que él es solo parte. No el todo.

Otro error del gobierno/comité político, ha sido el de usar una conversación gravada entre un empresario haitiano y un ex oficial dominicano, cercano a Mejía, que sólo la desesperación puede convertirla en “evidencia” de un complot contra el gobierno haitiano, para de esa manera tratar de distraer la atención sobre la gravedad de la denuncia de complicidad entre funcionarios de aquel y este gobierno en actos de corrupción, relacionados con el proceso de reconstrucción de Haití luego del terremoto.

Esas acciones, sitúan al gobierno/partido como el principal protagonista de la campaña electoral, relegando su candidato a un segundo plano, minimizándolo, comprometiéndolo con las ejecutorias de una administración que se agota acogotado por sórdidos escándalos de corrupción. Esto acentúa en la población la percepción de que no hay diferencia alguna entre el candidato y el partido/gobierno que lo sostiene.

Esa circunstancia es contraria a la estrategia inicial de sus íntimos y sus asesores: establecer una prudente distancia entre el candidato y el gobierno. Los hechos la abortaron y el resultado es que este se ha metido en un laberinto de ambigüedades y confusiones. Eso se demuestra con las posiciones de Medina en la vorágine de escándalos; refrendó la posición del Comité Político de su partido, diciendo que “Bautista es una persona honesta”.

Esa posición, no se corresponde con su declaración de que “sólo respondo por mis actos”, no por los de otros,  queriéndose desmarcar de las acciones de quien es el secretario de organización de su partido. En relación al supuesto complot arriba referido, no sólo refrenda la peregrina posición del gobierno, sino que expresa la banal idea de que el mismo lo ha montado Mejía para abortar el proceso electoral, negándose como el Danilo enjundioso que realmente es.

Mientras más se recoge el hilo que conduce al punto donde comienza la red de corrupción en que ha discurrido gran parte del presente gobierno, más a la defensiva este se encuentra y más necesita de la defensa de todos sus efectivos, creándose una situación de la cual no se puede abstraer el Danilo/candidato. Este requiere de los ingentes recursos del Estado para apuntalar y potenciar su candidatura y estos no fluirían si se niega a defender un gobierno cada vez más aislado y más combatido por grandes segmentos de la sociedad dominicana.

Se fortalece la percepción de que el gobierno se bate en retirada y ya son muchas las nuevas voces que se levantan y expresan su temor por las consecuencias que pueda tener para el país la continuación del actual estado de cosas.

La ampliación de las denuncias puede ser el tsunami contra el candidato del gobierno, el cual se podía imaginar  ninguna de las facciones de PLD que coyunturalmente se defienden de manera mancomunadas, reforzándose la percepción sobre el empantanamiento de esa candidatura, independientemente de los números que se leen en las encuestas.

 

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