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Enmanuel Peña
Lector apasionado
Sobre mí
Director de la revista digital de literatura "DE", estudiante de literatura, asistente de corrector de tesis.
A veces parece conveniente hablar de fruslerías. De no ser conveniencia debe ser moda porque es común ver, oír y leer (por desgracia) cuanta cosa política que excrete todo el que tenga boca sin saber para qué sirve. No, me equivoco y de inmediato largo la Fe de errata; no es todo el que tenga boca y no sepa para qué sirve, porque hasta a los medianamente inteligentes y de pláticas agradables se les oye chismear sobre “burócratas”.
Aquí entre nosotros, en la más intima de las confianzas, yo la verdad quisiera intentar pasar por el aro. Yo quisiera hablar de chismes y de política y de cómo cambiar una goma o (pero aun) de formas musicales fuera de mi comprensión. Y ustedes me perdonarán que no les hable de Gaiman (como me entusiasmo Dany Brown) ni de Miguelito, ni de la peli del jueves. Me perdonarán, lo sé, hasta la meritísima primera persona me la va a perdonar.
Lo primero sería elegir un tema. Hay mucha tela de donde escoger. Podría imitar a alguno de mis chismosos favoritos de la literatura. Podría hacer como que escribo para Acento.com.do y ponerme serio y toda la cosa.
Podría hablar de un profesor que le busca muchachitos en la UASD a algún ministro (y que me pregunten por qué lo intentó conmigo)
Podría hablar de el cierre de la biblioteca República Dominicana, de cómo vi las fichas que yo mismo hice rodar por el piso de un cuartito al lado de cinema café, de como vi los libros en la gran ratonera que eran esos furgones. Podría calmarme y hablar del hambre y los “poetas” de ponga usted su huevo. Podría hablar de un profesor que le busca muchachitos en la UASD a algún ministro (y que me pregunten por qué lo intentó conmigo).
Podría ser menos personal y hablar de los premios, de los gestores culturales (si es posible tal aberración) o como están diezmando las arcas, arcones y almacenes de libros de ministerio de cultura y de como torturan llenando a los infelices de libros malos con el sueño de “libros gratis” “bibliotecas gratis”.
Tal vez lo mejor sería hablar de los partidos, o de uno de ellos, y de lo grandioso que seria para el estado que tal o cual gane. Pero la verdad no se ni papa de una cosa o de la otra. Nunca supe interesarme en tantos disparates. No creo que el estado funcione. No creo que la democracia sea lo que tenemos aquí y tampoco creo que funcione. La dictadura ni hablar, es muy bonito idealizarla y todo, pero no. Y no es porque maten a fulano y a mengano, si total se van a morir como quiera, es porque una dictadura tampoco hace a nadie más inteligente. La anarquía es bellísima pero sólo es para personas no para masas.
En cuanto a políticas culturales propongo lo de Hakimsito “Si los legisladores rehúsan considerar los poemas como crímenes, entonces alguien tendrá que cometer crímenes que sirvan la función de la poesía, o textos que posean la resonancia del terrorismo.” El artista vive mejor en la marginación y si no pregúntese si los poetas nacionales son todos unos artistas.
En definitiva hay quienes no pueden ser normalitos; alquimistas, argentinos, autistas, cubanos, dementes, japoneses, lingüistas, minusválidos, matemáticos, etc. Y hay otros que si; abogados, americanos, cantantes de pop rock, chavoneros, jevitos, empresarios, escritores de auto ayuda, médicos, profesores, políticos y así sigue la lista.
A mí me duele no tener un carguito y una yipetica y una queridita y me duele no poder ser politiquero y salir en la radio defendiendo al próximo ministro de cultura, y que ni que me alaben la mala poesía, y me duele no poder dar discursos alabando a García Márquez, ni entender a Titanic 3D. Pero yo soy consciente de no saber física cuántica ni alquimia y soy consciente de no entender a Jung ni a Joyce ni a la teoría de los grafos. No paso por el aro y nunca seré ni un genio ni un funcionario.

















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