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Otro “soñador”

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Miguel Ceara Hatton

Economista

Sobre mí

Intelectual dominicano. Autor de numerosos libros, artículos e investigaciones sobre la realidad social y económica dominicana y de la región caribeña,  temas de política y economía internacional, desarrollo humano, macroeconomía y políticas públicas. Ha estado vinculado a la Asociación de Estados del Caribe, al Centro de Investigación Económica para el Caribe (CIECA), al INTEC y a otras organizaciones nacionales e internacionales.

No es nuevo hablar de sueños en la política Dominicana y cada vez que los Presidentes o aspirantes han hablado de sueños se convierten en terribles pesadillas para la gran mayoría de la ciudadanía.

El Dr. Balaguer habló de que haría el Gobierno  que “soñó de niño” el cual se convirtió en una pesadilla para la gran mayoría de la población que estuvo marginada del crecimiento económico y vivió en una merma permanente de sus derechos humanos.  El mismo Dr. Balaguer en la preparación del V Centenario llegó a afirmar: “Nuestra aspiración (...) es hacer sencillamente esta ciudad más hermosa, ya que no es posible hacerla más rica”.

La gran herencia de ese “sueño de niño” fueron calles, avenidas, edificios, cosas y mas cosas pero al mismo tiempo  fue la desinstitucionalización del país, la pobreza generalizada, el abandono de la educación y la salud, la corrupción que se paraba en la “puerta de su despacho”, la violación de los derechos ciudadanos, el despilfarro de recursos y hacer invisible a las personas.

Su heredero, también nos habló de un sueño, hacer el “Nueva York chiquito” nos contó historias de conceptualizaciones, pretendió una isla artificial, hizo su negocio privado desde el gobierno, digo su fundación, e impulsó una concentración del poder para comprar impunidad. A la larga, tuvo que subirse en un helicóptero para no ver a las personas y evaluar su éxito por la cantidad de edificios de la ciudad de Santo Domingo mucho de ellos financiado con recursos espurios.

Su herencia es la concentración del poder, un partido convertido en una corporación, lacorrupción, la impunidad, un retroceso relativo en los indicadores de calidad de vida de la población y lo peor creó una mayor segregación social: la gente de primera y los de segunda.  Los de primera, son los miembros del partido oficial y sus allegados, que tiene un “patente de corso” para enriquecerse mientras los de segunda, somos el resto de la ciudadanía y los “infelices” que sólo tienen derecho a las “migajas” del clientelismo.

Ahora aparece otro aspirante a mesías, que no está en campaña electoral, sino “construyendo un sueño”  del mismo equipo del partido que se convirtió en corporación, con las mismas personas que son ministros, capitanes de la corporación y jefes regionales de campaña.  Con una acompañante de boleta que es una garantía de impunidades.

Los sueños, los soñadores, los constructores de sueños y mesías nos han empujado hacia el clientelismo,  hacia la pérdida de derechos ciudadanos, han promovido la corrupción, han hecho al Estado ineficiente, han deteriorado los servicios públicos.  No más clientelismo ni favores del mesías y sus allegados.  Necesitamos una sociedad basada en instituciones, en leyes que se cumplan. No más de lo mismo.

jueves, 12 de abril de 2012

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