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La sociedad humana, de regreso al salvajismo (4 de 5)

La sociedad humana, de regreso al salvajismo (4 de 5)

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Juan Tomás Olivero

Filósofo-Jurista

Sobre mí

Filósofo egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra –PUCMM-/Javeriana-SEPAVI, Colombia.
Profesor adjunto Universidad Autónoma de Santo Domingo. Maestría en Enseñanza Superior (UASD 1987-90). Certificado de Estudios Avanzados  en: Sociedad Democrática Estado y Derecho-DEA- (Universidad del País Vasco-UASD 2009).  Tesis (pendiente) para optar como  doctor en derecho en la Universidad del País Vasco (España) con el título, Juan Bosch: Dimensión Política, Filosófica y Jurídica/ "como razón sistémica".  Ex presidente Asociación de Periodistas Profesionales (APP). Nací  Jueves  20 enero a las 12: 00 A.M, calle las Delicias # 6 (Parque los Sueros), Barahona, Rep. Dominicana.

La turbulenta vida de la humanidad la hemos recorrido en las últimas tres  entregas   usando como transporte en el tiempo, la imaginación platónica, los diálogos de Protagoras contado en la fábula y el mito del origen de los dioses y los mortales nos trasladan, con Platón y el mito,   hasta la zona más salvaje del alma del ser humano: la destrucción, el odio y la crueldad.

El perfeccionamiento de la técnica, el fuego y la sabiduría devinieron en la cultura del mundo antiguo en  dominio, control y  gobierno de unos pocos   sobre otros como la forma más eficaz e irracional de esclavitud y método de sojuzgamiento despiadada e inhumana.  La historia militar de la humanidad  registra el desarrollo de nuevos estadios alcanzados por la técnica, el conocimiento y uso del fuego  como razones de ventajas de un ejército sobre otro. Roma es el mejor ejemplo de este fenómeno:

Sus legiones, sus escudos, sus carruajes, sus catapultas lazadoras de bolas de fuego, sus arenas, su sabiduría para la guerra, su organización geopolítica y militar, sus escorpiones,  la planeación de sus guerras, sus ciudades y construcciones fortificadas, sus clases sociales y las formas de gobiernos alcanzadas por la ciencia y la política, hicieron  de Roma el imperio más poderoso y devastador, jamás conocido en la historia del mundo Antiguo, un imperio de esplendor, gloria y dolor para la humanidad de aquella época.

Cuenta Platón en sus diálogos a través  Protagoras, que el fuego, la técnica, y la sabiduría solo habían servido para el hombre destruirse entre sí y no para protegerse y defenderse del entorno, de la naturaleza y el restos de los animales; pero, unos pocos, criterio de los dioses para repartirla, utilizaron esta provisión de los dioses contrariando la intención de los mismos, destruyéndose entre sí.

Si esta fue la historia en el mundo antiguo, no deja de ser igual en el mundo y sociedad moderna y contemporánea. El renacimiento de los siglos XV y XVI y el surgimiento y establecimiento  del capitalismo y la Revolución  industrial a finales del renacimiento,   para ser mas preciso, entre la segunda mitad del siglo XVIII y principio del XIX,  representa el primero un  movimiento cultural humanista nacido en Italia, en el  que se gestó una nueva concepción del hombre y el mundo, que trajo  consigo el  florecimiento de  las artes, la técnica, la ciencia y conocimiento,  junto al segundo,  la revolución industrial;  marcan el mayor florecimiento de grandeza y estadio de desarrollo jamás alcanzado por la humanidad, coronando  al hombre como rey del universo con pretensiones e ínfula de  ser  como Dios, ¡ cual paradoja  con la  torre de Babel!.

El alto nivel de desarrollo tecnológico y los procesos de investigación han dado al hombre moderno un enorme poder insospechado de transformación y destrucción. La cultura técnica de mejorar la vida, la capacidad tecnológica de dotar el ser humano  de bienestar y seguridad, el nuevo concepto del tiempo-espacio,  la velocidad y comunicación  han forjado un nuevo sentido del universo y de la interacción de los individuos en el planeta. Esta interacción está determinada por la llamada  política internacional, sus organismos, bloques y grupos de naciones.

A decir de platón en la fábula, la política  más que una dote, regalo del padre de los dioses y los mortales, Júpiter,  es una virtud llamada a normalizar la vida social y lograr un verdadero clima de paz que garantice la existencia  en comunidad. La política, don por excelencia de la que debemos  participar todos, provisión de los dioses a decir de platón, está llamada a normalizar la vida de los hombres para evitar su autodestrucción. Citamos un trozo del mito contado por Platón a través de los diálogos con Protagoras “: la virtud política tiene que ser distribuida a todos y por igual; no basta que haya uno que la practique por todos; no basta con que alguien practique la justicia, y que todos los demás nos fiemos de él, como todos confiamos en nuestros zapateros o médicos. Todos tienen que participar, según el don de Júpiter, de las virtudes políticas fundamentales.”

Es indudable que el progreso social y tecnológico ha representado grandes cambios para la calidad de vida de la humanidad en: economía, salud, educación y producción; pero también no es menos cierto que la ciencia, la tecnología y conocimiento han forjado la mayor plataforma de muerte, destrucción y salvajismo. La industria armamentista con: Armas de destrucción masivas y la robótica al servicio de la liquidación y exterminio del  género humano son el mejor signo de esta aberración.

Nunca en la historia de la humanidad, como hoy,  se había perfeccionado la capacidad técnica y científica para exterminar y destruir poblaciones, borrar de la faz de la tierra culturas milenarias  y,  amenazar la existencia del planeta.

Todo  imperio se ha levantado sobre la base de la conquista y la regresión a la barbarie y el  salvajismo: Persia, Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Portugal, Estados Unidos de América, Japón y Alemania  entre otros,  han dejado a su paso por la historia una estela de destrucción y muerte movidos fundamentalmente por el afán político de hegemonizar y  gobernar el planeta. Las virtudes políticas, a decir de Platón, como la justicia, la prudencia y la vergüenza tienen el sentido y la razón invertida en la sociedad moderna y los imperios contemporáneos, lo que en la sociedad antigua significó medio de convivencia pacífica, hoy la política, es un instrumento de conquista, destrucción, corrupción  y salvajismo.

Desde la perspectiva del Mito platónico contado en los diálogos de Protagoras analizaremos el regreso de la sociedad dominicana al salvajismo, esto será en la última y 5ta entrega de esta serie de trabajos.

(*)Antropología filosófica contemporánea. Juan David García Bacca. Edición 1955, Barcelona.

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