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La creatividad como estrategia

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Etzel Báez

Gestor cultural

Sobre mí

Alfabetizador desde el 1968, ha trabajado en teatro desde 1973, en cine desde 1976, periodismo desde 1978, televisión desde 1983, publicidad desde 1986. Autor del libro Cortometraje. Notas sobre el arte de hacer cine. Actualmente se desempeña como guionista, actor, director y productor cinematográfico.

Si la lógica económica que parte de las industrias culturales le da origen a las industrias creativas, entonces esto supondría una nueva visión sobre la economía y sobre el quehacer cultural.

Ahora bien, está claro en el debate que la creatividad es la energía que lleva adelante cualquier emprendimiento que innova en el tipo de respuesta a los desafíos o visión para entender los procesos.

Y en el inicio de todo esto tenemos a la intuición que es la chispa.  Cuyo destello  es más efectivo con la gestión del conocimiento.

De manera que, solo la conjunción de intuición y conocimiento trae como resultado una nueva visión, no apenas de la economía sino de la correspondencia armoniosa y equitativa del quehacer de toda una sociedad o comunidad.

Es de conocimiento casi general que la convergencia del factor individual con el colectivo da inicio real en la materialización de toda invención de una idea emprendedora.

Pues bien, esta es la discusión necesaria para hacer efectiva toda acción del gobierno, principalmente en lo que atañe a la visión que tiene la clase gobernante dominicana con respecto al arte y la cultura.

El modelo de negocios del mercado dominicano le dice al cliente que su seguridad y su felicidad es su norte, pero no encuentra cómo lidiar con la complejidad del ser humano. Por tanto, la individualidad que se promueve lleva a un vacío existencial donde el suicidio (moral o físico) es la única salida.

¿Cómo bregar con la esperanza en una relación de oferta y demanda? ¿Quién es el cliente de la esperanza, de la felicidad, de la satisfacción?

Quizás (o sin quizás) la respuesta esté en las trabas que el mismo quehacer cultural repite absurdamente: promoción de lo bueno individual frente a lo malo. Sin embargo, el individuo no se caracteriza por elegir lo que es bueno para sí, sino lo que le gusta y le da placer.

Crear placer, felicidad, gusto por la creatividad es lo que puede conjugar lo que se entienda como lo que es bueno y lo que es malo, viendo lo malo siempre como un reto para encontrar lo bueno. Es decir, congeniar ambos elementos opuestos para sacar una tercera respuesta que sea cónsona con la equidad.

Está visto que la creatividad siempre crea un status ilimitado de respuestas en un proceso evolutivo. Sin embargo, no puede haber nunca creatividad en un proceso paradigmático de producir-vender-consumir, sin que ese proceso llegue a un punto muerto o a una calle sin salida. En una palabra, la esencia del status quo es contrario al proceso cíclico de la naturaleza.

En un mundo cada vez más complejo y enmarañado se debe emplear el conocimiento creativo, es decir la capacidad de respuesta innovadora a problemas no contemplados o que evolucionan en la complejidad y crean nuevas variables.

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