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Juan Tómas Taveras
Periodista
Sobre mí
Mayor-General Retirado de la Policía Nacional, con experiencia de 27 años en servicios. Estudió comunicación Social.
Al plantear este tema más que orientar quiero hacer un llamado a la reflexión, consciente de la complejidad del mismo, pero que sin lugar a dudas estoy seguro que cada día se acrecientan los problemas personales que trae consigo, de autoestima, de relación de pareja, sobretodo familiares y por ende sociales. Lo que me motiva a esbozar algunas consideraciones que pueden darnos luz.
El ideal de la belleza es un mito, una belleza artificial basada en el color de pelo, de ojos, tamaño de sus senos, en cuantos centímetros mide tu cintura o tu trasero son un cliché o un símbolo subjetivo opuesto a la naturaleza humana.
Como me gustaría revertir el dicho "cuanto más conozco al hombre, más amo a mi perro" sin lugar a dudas, el no apreciar colores por parte de los caninos ayuda a valorar mejor las acciones, los detalles de atención y el cariño, que lo distinguen siendo fiel y leal. Por lo que es imperativo recordar que la especie humana es la única que está amenazada por sí misma. Creo que nos falta mucho por aprender de los animales.
La mujer debe aceptarse tal como es y basar su relación en la honestidad y la transparencia. Es un error aumentar el auto estima con cosméticas y tratamientos de riesgos. El falso culto a la belleza tomando en cuenta las medidas de las partes de tu cuerpo, es peligroso y dañino a la personalidad, así como a tu salud física.
El machismo e ignorancia de parte de los hombres por querer cambiar lo que la naturaleza nos da, sin una razón médica o de salud física y/o mental es perjudicial en todos los sentidos. Si lo aprueba la ciencia como necesario para un mejor funcionamiento es entendible y recomendable, de lo contrario es una necedad o riesgo injustificado.
La belleza interna es la fundamental, la belleza natural es la más hermosa. No se puede pedir cambiar a la mujer para aprobarla, como una mercancía, ella vale por el ser humano que es en el ser interno, por cuanto tienen en su corazón y en su mente, también por su físico natural.
Recordemos que la mejor medicina es el ejerció físico constante con alimentación sana y balanceada.
Valorar o apreciar sobre los ideales estéticos que equivocadamente se imponen en la sociedad y el método de utilizar la cirugía plástica para aumentar la autoestima, se suman a la pérdida de valores humanos. Este maldito culto a la vanidad pone contra la pared nuestra esencia de ser humano e irrespeta el orden de las cosas y de la naturaleza misma.
Hoy se nos presenta la oportunidad y el reto de situar frente a la razón, los sentimientos, la espiritualidad o divinidad el símbolo de belleza, para equilibrar nuestra personalidad ante la realidad de entender y reconocer que somos imperfectos.
En cada pensamiento de nuestra mente idealizamos nuestro parámetro de belleza, unos apreciamos ciertos rasgos físicos otros lo rechazan, algunos valoramos las cualidades intelectuales o de talento, un grupo los sentimientos sanos o valores morales, en fin cabe decir que "cada cabeza es un mundo" o que "todo depende del cristal con que se mire o valore".
La naturaleza humana es muy compleja, lo que podemos apreciar a través de la multidiversidad de culturas representada en cada grupo social.
En estos momentos que el mundo esta tan convulsionado a razón de las tantas informaciones o desinformaciones con los avances de la comunicación, que hacen posible transmitir simultáneamente conocimientos o datos disímiles y lo más complicado sin controles ni las orientaciones o asesorías adecuadas, nos obliga a reflexionar y hacer catarsis a nuestras vidas.
Amémonos unos a otros, tal como somos, como lo manda Dios y nos mostró Cristo.











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